sábado, 05 de noviembre de 2005
La Tate y los mafiosos
La Tate Gallery de Londres pagó supuestamente una importante suma de dinero a mafiosos de origen balcánico para lograr la devolución de dos obras maestras de Turner robadas en un museo de Frankfurt, al que habían sido prestadas para una exposición.
Un informe de la emisora BBC2, que se emitirá la próxima semana, pero cuyo contenido adelanta hoy el diario "The Daily Telegraph", relata esa operación, aprobada por las autoridades de Londres y Berlín y en la que actuaron de intermediarios un abogado alemán y dos ex agentes de la policía británica.
Hasta ahora, la Tate Gallery había insistido en que los 4.8 millones de euros que costó recuperar los cuadros, asegurados en 35 millones de euros, se pagaron por la "información" obtenida para encontrar su pista y los costos de la investigación.
Sin embargo, la mayor parte de ese dinero fue a parar en realidad, según ese reportaje, a los bolsillos de delincuentes de procedencia balcánica.
Los cuadros, titulados "Shade and Darkness" (Sombra y Oscuridad) y "Light and Colour" (Luz y Color), fueron robados de una exposición en el museo Schirn, de Frankfurt, en 1994, en una operación en la cual los ladrones maniataron a uno de los guardianes.
Los dos ladrones y el individuo al volante del automóvil en que se dieron a la fuga fueron detenidos y condenados en 1999 a penas de cárcel que oscilaban entre tres y once años mientras que las compañías aseguradoras pagaron a la Tate los 35 millones de euros convenidos para caso de hurto.
Sin embargo, el cerebro de la banda, supuesto cabecilla de un grupo mafioso dedicado al tráfico de drogas y a la prostitución en Frankfurt, no fue acusado, y las pinturas seguían sin aparecer.
La Tate realizó entonces una apuesta arriesgada: entregó pagó a las aseguradoras, LLoyd's y Axa Nordstern, algo más de diez millones de euros para recuperar el derecho de propiedad de los cuadros si es que ésos reaparecían y decidió aplicar su propio plan de acción.
Un abogado de Frankfurt llamado Edgar Liebrucks, que había representado previamente a un serbio residente en Frankfurt, dijo a la Tate que creía poder negociar la devolución de los cuadros robados y la galería británica le aceptó como mediador junto a dos detectives británicos.
La galería ingresó entonces 3.3 millones de libras - unos 4.8 millones de euros - en una cuenta en un banco de esa ciudad alemana abierta por uno de los dos detectives.
La banda mafiosa con la que negociaba Liebrucks reclamó el pago inicial de la décima parte de esa cantidad a cambio de demostrar con fotografías que tenían las pinturas robadas, y los intermediarios pagaron.
En 2002, el director de la Tate, Nicholas Serota, reconoció que se habían pagado ciertas cantidades, pero no directamente a los ladrones.
En el documental, el abogado y los ex agentes de Scotland Yard aseguran que la policía alemana y británica estaban al tanto de la operación y les aseguraron que gozarían de inmunidad por sus actividades relacionadas con ella.
El abogado alemán, que recuperó el primero de los dos cuadros en 2000 tras haber hecho el último pago en Suiza, no explica en el documental de dónde procedía el dinero abonado, pero se cree que todo él venía de la cuenta abierta en Frankfurt por uno de los ex policías británicos.
La Tate no informó de la recuperación del primer Turner hasta dos años después para no echar a perder el resto de la operación, que resultó ser todavía más complicada ya que el abogado fue contactado dieciocho meses después por dos fuentes que aseguraban tener en su poder el segundo cuadro.
Uno de los individuos a los que contacto citó a ése en un bosque de Frankfurt y le mostró la pintura, pero no se la dejó llevar.
Finalmente, tras diversas peripecias, el segundo Turner fue recuperado en un piso vacío en una pequeña localidad próxima a Frankfurt después de que los intermediarios abonaran el dinero convenido.
Un informe de la emisora BBC2, que se emitirá la próxima semana, pero cuyo contenido adelanta hoy el diario "The Daily Telegraph", relata esa operación, aprobada por las autoridades de Londres y Berlín y en la que actuaron de intermediarios un abogado alemán y dos ex agentes de la policía británica.
Hasta ahora, la Tate Gallery había insistido en que los 4.8 millones de euros que costó recuperar los cuadros, asegurados en 35 millones de euros, se pagaron por la "información" obtenida para encontrar su pista y los costos de la investigación.
Sin embargo, la mayor parte de ese dinero fue a parar en realidad, según ese reportaje, a los bolsillos de delincuentes de procedencia balcánica.
Los cuadros, titulados "Shade and Darkness" (Sombra y Oscuridad) y "Light and Colour" (Luz y Color), fueron robados de una exposición en el museo Schirn, de Frankfurt, en 1994, en una operación en la cual los ladrones maniataron a uno de los guardianes.
Los dos ladrones y el individuo al volante del automóvil en que se dieron a la fuga fueron detenidos y condenados en 1999 a penas de cárcel que oscilaban entre tres y once años mientras que las compañías aseguradoras pagaron a la Tate los 35 millones de euros convenidos para caso de hurto.
Sin embargo, el cerebro de la banda, supuesto cabecilla de un grupo mafioso dedicado al tráfico de drogas y a la prostitución en Frankfurt, no fue acusado, y las pinturas seguían sin aparecer.
La Tate realizó entonces una apuesta arriesgada: entregó pagó a las aseguradoras, LLoyd's y Axa Nordstern, algo más de diez millones de euros para recuperar el derecho de propiedad de los cuadros si es que ésos reaparecían y decidió aplicar su propio plan de acción.
Un abogado de Frankfurt llamado Edgar Liebrucks, que había representado previamente a un serbio residente en Frankfurt, dijo a la Tate que creía poder negociar la devolución de los cuadros robados y la galería británica le aceptó como mediador junto a dos detectives británicos.
La galería ingresó entonces 3.3 millones de libras - unos 4.8 millones de euros - en una cuenta en un banco de esa ciudad alemana abierta por uno de los dos detectives.
La banda mafiosa con la que negociaba Liebrucks reclamó el pago inicial de la décima parte de esa cantidad a cambio de demostrar con fotografías que tenían las pinturas robadas, y los intermediarios pagaron.
En 2002, el director de la Tate, Nicholas Serota, reconoció que se habían pagado ciertas cantidades, pero no directamente a los ladrones.
En el documental, el abogado y los ex agentes de Scotland Yard aseguran que la policía alemana y británica estaban al tanto de la operación y les aseguraron que gozarían de inmunidad por sus actividades relacionadas con ella.
El abogado alemán, que recuperó el primero de los dos cuadros en 2000 tras haber hecho el último pago en Suiza, no explica en el documental de dónde procedía el dinero abonado, pero se cree que todo él venía de la cuenta abierta en Frankfurt por uno de los ex policías británicos.
La Tate no informó de la recuperación del primer Turner hasta dos años después para no echar a perder el resto de la operación, que resultó ser todavía más complicada ya que el abogado fue contactado dieciocho meses después por dos fuentes que aseguraban tener en su poder el segundo cuadro.
Uno de los individuos a los que contacto citó a ése en un bosque de Frankfurt y le mostró la pintura, pero no se la dejó llevar.
Finalmente, tras diversas peripecias, el segundo Turner fue recuperado en un piso vacío en una pequeña localidad próxima a Frankfurt después de que los intermediarios abonaran el dinero convenido.

