domingo, 06 de noviembre de 2005

Turismo con los fantasmas

Si lo que buscas es miedo, es fácil: siempre lo encontrarás en los cementerios.

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Si bien Halloween y Día de Muertos nos predisponen a pensar en historias de fantasmas, hay personas a quienes les gusta disfrutar de esas emociones no sólo por temporadas.

Para algunas de ellas, pisar los lugares donde se iniciaron las leyendas, nacieron los fantasmas y comenzaron los encantamientos, es una actividad digna del turismo de cinco estrellas.

Entre los lugares más visitados con el fin de escuchar las tétricas narraciones "in situ", se encuentran abadías, cementerios, monasterios y castillos; lugares donde se cometieron crímenes espeluznantes, o donde enloquecidos amantes acabaron con sus propias vidas.

Entre estos sitios destacan las catacumbas capuchinas en Palermo, Italia. La gente acude allí para ver las momias de más de 8 mil monjes (vestidos con los hábitos de su orden) y gente de esa comunidad, colocados en diversas posiciones, como si estuvieran vivos y recibiendo a las múltiples visitas.

En el año 1599, los monjes que vivían en ese lugar momificaron el cuerpo de uno de sus compañeros, célebre por su pretendida santidad.

Cuando se ventiló que en las catacumbas capuchinas habían momificado a un monje, las personas de los alrededores comenzaron a llevar a sus seres queridos que morían y a solicitar su momificación para no tener que despedirse de ellos. Esto se convirtió en una tradición seguida tanto por los habitantes del monasterio como por los lugareños.

Irlanda es la tierra de los duendes, los encantamientos y animales fantásticos. Dentro de su propia jerarquía, el Castillo de Charleville, en Tullamore, tiene el récord del lugar más afectado por maldiciones.

Se trata de una construcción medieval que, según la leyenda, fue diseñada para atraer la energía de los druidas. Sin embargo, algo salió mal y en lugar de atrapar estas fuerzas, el lugar fue tomado por espíritus diabólicos. En todo caso, parece que el castillo fue construido sobre una tumba colectiva usada durante una epidemia de peste negra. Sanos y enfermos fueron enterrados vivos para detener la plaga. Por cierto, este lugar suele rentarse para realizar fiestas privadas.

La peste fue la causa de que otro bello edificio, el Claustro de Mary King, en Edimburgo, sea ahora evitado a toda costa por la mayoría de los turistas, aunque otros lo encuentran como un destino delicioso para pasearse por allí.

Resulta que en 1645 la plaga llegó al lugar. Se sospechaba que una serie de familias estaban contagiadas y se les encerró en el claustro, tapiando las posibles salidas y condenándolos a morir de hambre. Los espíritus de las víctimas, se dice, están allí para provocar terror en los visitantes.

Las personas aficionadas al terror, que quieran estar bien informadas respecto a las formas más espantosas de morir, tienen en Filadelfia una opción: el Museo Mutter, dedicado a exhibir especimenes momificados con heridas típicas de la Guerra Civil de Estados Unidos, malformaciones extraordinarias, esqueletos de hermanos siameses y en general una gama de errores de la naturaleza estudiados por los patólogos y por los turistas que gustan de las emociones fuertes.

Para aprender sobre historia, nada mejor que las Catacumbas de París, donde están sepultadas más de un millón de personas. Cada uno de los cuerpos lleva una etiqueta que señala el año en que murió. Hacia 1777, los cementerios de la ciudad se saturaron y los cadáveres fueron trasladados a las catacumbas.

A los visitantes siempre se les recomienda caminar en grupos compactos, pues los guías no pueden hacerse responsables si alguien se pierde en los más de 100 kilómetros de estrechos pasillos (con una temperatura constante de unos 9 grados centígrados).

Los que prefieren el terror aderezado con las historias de vida de intelectuales, artistas y almas descarriadas en general, no se pueden resistir al encanto del cementerio parisino de Pére Lachaise, donde se encuentran enterrados personajes como los escritores Gabrielle Collete y Víctor Hugo, y los afamados cantantes Jim Morrison y Janis Joplin.

¿Te animas a hacer un tour? Avergonzado


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Uchale, un tour de esos? Pa´na. jejeinvasor


El mundo tiene filones tan variados como pueden existir diferencias entre los gustos y creencias de la gente. Es el trabajo de los expertos en marketing, buscar, identificar, dar con estos filones para después explotarlos de algún modo. Uno de ellos es el turismo fantasioso, que casi viene a ser del mismo corte del turismo religioso, y en verdad que no se sabe cual de los dos es más rentable hoy en día.
Decía que hay de todo y para todos, y eso no se acabará nunca sino todo lo contario; surgirán con el tiempo (como las hay ahora) novedosas estrategias de explotación de estas creencias de las que surgirán después, y se fundarán emporios con el productivo lucro de ellas. Son las últimas fojas de la historia, de una historia de un mundo empeñado en ver y oir lo que le gusta ver y oír, sin más ni más. Saludos. Guiño