lunes, 07 de noviembre de 2005
Terror y tinieblas
Habitantes de la oscuridad, una historia de monstruos en la pantalla grande que impone.
Los avances o anuncios publicitarios de una película pueden ser muy engañosos. Por ejemplo, los de Habitantes de la oscuridad, con sus imágenes rápidas de monstruos que apenas se alcanzan a distinguir, prometen una cinta que te provocará pesadillas, pero la realidad es otra.
Las únicas pesadillas aquí son las de los personajes centrales, específicamente Julia (Laura Regan) y su amigo Billy (John Abrahams).
Aunque ella es una estudiante de psicología que está a punto de defender su tesis de maestría, no olvida sus temores de la niñez de que algo se ocultaba debajo de su cama o en el clóset.
Como la mayoría de nosotros, al crecer, Julia cayó en la cuenta de que todo era producto de su imaginación. O al menos así lo cree hasta que Billy llega a verla convencido de que “algo” lo está persiguiendo.
Él también tenía pesadillas de niño sobre seres monstruosos que querían matarlo y que ahora, afirma histérico, han regresado para terminar el trabajo que dejaron inconcluso años atrás.
Con esta premisa sencilla, Habitantes de la oscuridad procede a contar su historia sin grandes pretensiones. Algo le ocurre a Billy y Julia empieza a creer en la existencia de “ellos”, como se refieren en la película a las criaturas sin nombre, mientras que los que están a su alrededor, como su novio y psiquiatra, creen que sufre de un desorden mental.
Aquí nunca se ve a los responsables de generar tanto miedo. Tan sólo se ven fragmentos de algo negro que emite unos ruidos horribles.
Aunque la historia nunca se preocupa en explicar su existencia.
Hay que verla.
Los avances o anuncios publicitarios de una película pueden ser muy engañosos. Por ejemplo, los de Habitantes de la oscuridad, con sus imágenes rápidas de monstruos que apenas se alcanzan a distinguir, prometen una cinta que te provocará pesadillas, pero la realidad es otra.
Las únicas pesadillas aquí son las de los personajes centrales, específicamente Julia (Laura Regan) y su amigo Billy (John Abrahams).
Aunque ella es una estudiante de psicología que está a punto de defender su tesis de maestría, no olvida sus temores de la niñez de que algo se ocultaba debajo de su cama o en el clóset.
Como la mayoría de nosotros, al crecer, Julia cayó en la cuenta de que todo era producto de su imaginación. O al menos así lo cree hasta que Billy llega a verla convencido de que “algo” lo está persiguiendo.
Él también tenía pesadillas de niño sobre seres monstruosos que querían matarlo y que ahora, afirma histérico, han regresado para terminar el trabajo que dejaron inconcluso años atrás.
Con esta premisa sencilla, Habitantes de la oscuridad procede a contar su historia sin grandes pretensiones. Algo le ocurre a Billy y Julia empieza a creer en la existencia de “ellos”, como se refieren en la película a las criaturas sin nombre, mientras que los que están a su alrededor, como su novio y psiquiatra, creen que sufre de un desorden mental.
Aquí nunca se ve a los responsables de generar tanto miedo. Tan sólo se ven fragmentos de algo negro que emite unos ruidos horribles.
Aunque la historia nunca se preocupa en explicar su existencia.
Hay que verla.

