En entrevista con EL UNIVERSAL, José María Aznar, ex jefe del gobierno español, dice que, de seguir las cosas así, el futuro será muy complicado para sus connacionales.
España iba bien", dice José María Aznar con esa mueca de media sonrisa tan solemne con la que se le conoce en el mundo entero. Ahora no sabe para dónde va su país, pero de seguir las cosas como van, con el gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, cree que el futuro será muy complicado para los españoles. Un futuro dice fuera de la órbita de las grandes potencias y las grandes democracias del mundo.
Cuando era presidente del gobierno, Aznar acuñó la frase "España va bien". Le valió constantes y virulentas críticas que aparecían especialmente en los medios de comunicación afines a la oposición socialista de entonces.
En un abrir y cerrar de ojos, tras los atentados del 11 de marzo de 2004, las cosas cambiaron radicalmente para este político convertido en en escritor y completamente alejado de la política activa, algo que pocos creen en la propia España.
Promueve libro
El ex presidente español viaja ahora promoviendo su más reciente libro, Retratos y perfiles, de Fraga a Bush . Se presenta a la entrevista relajado, en mangas de camisa. No va bien España dice, porque el actual gobierno socialista se ha empeñado en dividir a su país. Para él ha sido un error monumental la ruptura de la alianza que se tenía con Estados Unidos y Gran Bretaña antes y durante la guerra de invasión a Irak.
Desde su perspectiva, el retiro de tropas españolas de Irak ubica a España otra vez fuera de la órbita de las naciones importantes del planeta. España llegaba tarde a los momentos importantes de la historia. Lo había dejado de hacer, afirma, cuando su gobierno decidió hacer la alianza con las dos superpotencias. Ahora las cosas no van bien. De estar entre las dos potencias bélicas (Estados Unidos y Gran Bretaña), ahora España está, gracias a Rodríguez Zapatero, entre (Hugo) Chávez y (Fidel) Castro. De ese tamaño lo pone en su libro, en una afirmación que, asume, tuvo que haber caído mal a muchos.
España había estado fuera de la historia, afirma. Es famosa la fotografía de su encuentro con el presidente Bush, de Estados Unidos, y el primer ministro Tony Blair, de Gran Bretaña, en las islas Azores, que él insiste en llamar la "Cumbre de las Azores". En esa imagen de 2003 se veía a Bush tomando por el hombro a un Aznar con el cabello despeinado y una hebra sobre la frente: el chico bueno al lado de los chicos malos.
"En las Azores se plasmó un objetivo que ha sido el rumbo de toda mi carrera política: España está por fin donde tiene que estar, con las dos democracias más importantes, y se reconcilia con su naturaleza atlántica. España asume sus responsabilidades (...) y cumple la que debe ser la ambición de todos los españoles: estar entre los grandes países del mundo". Porque lo dice Aznar. (Retratos y perfiles , p. 270).
Hijo y nieto de periodistas, Aznar lamenta que los medios de comunicación estén dominando cada vez más a la opinión pública y a la política. "Hay un achicamiento de los políticos frente al poder de los medios", afirma. Reconoce que hay una especie de relación simbiótica en donde algunos políticos quieren dominar a los medios y algunos dueños de medios de comunicación quieren dominar la política. Él, sin embargo, dice que nunca fue víctima de las organizaciones mediáticas.
Siempre se cometen errores
En el ejercicio del poder siempre se cometen errores, pero detectarlos y enunciarlos es trabajo de los periodistas no de él, dice. ¿Y la autocrítica? La autocrítica, responde, ahí está, se tiene que ejercitar. En lo individual, apenas acepta que cometió errores, pero asume que el argumento de la existencia de armas de destrucción masiva empleado para invadir Irak fue una equivocación. Una equivocación colectiva: de la ONU, de los gobiernos de EU y Gran Bretaña, del suyo propio. De todos.
"Seguro que he cometido errores y seguro que he cometido aciertos. Lo que importa al final es el balance. ¿Hay más aciertos que errores? Pues creo que sí, luego que la letra pequeña la pongan otros", dice.
Sobre los medios de comunicación, acepta que nunca va a ser pacífica la relación entre éstos y el poder político. "Es una relación entre un poder, el político, y otro poder, el mediático, y esas relaciones entre poderes siempre son complicadas. Una sociedad sin libertad de expresión es una sociedad muerta. Vivimos en democracias muy mediáticas. Lo políticamente correcto lo definen los medios".
¿Qué le dice el nombre de Lázaro Cárdenas? Le dice poco. "Que fue un presidente de México. Conozco a su hijo Cuauhtémoc", y Aznar suelta una carcajada. Se refiere vagamente a la generosidad de México con relación a los refugiados españoles en la época de la Guerra Civil Española y nada más.
“Váyase, señor…”
Hace muchos años, cuando comandaba la oposición al gobierno de Felipe González, un envalentonado dirigente del Partido Popular, José María Aznar, le dijo al socialista que buscaba una reelección más: "Váyase, señor González". Ahora Aznar afirma con los ojos cerrados que no volverá a la política activa y que se dedicará sólo a la academia (da una cátedra en la Universidad de Georgetown en Washington, DC) y a escribir libros.
Pero asegura que si en un par de años más tiene que decir de nuevo, "váyase, señor Zapatero", lo volverá a decir, aunque no se sabe si como candidato a la presidencia o como simple "escribidor", a la Vargas Llosa, como dice ser ahora.