miércoles, 09 de noviembre de 2005

La pertenencia y los dogmas...

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Muchos escritores antiguos (y supongo que también contemporáneos) han profesado distintos dogmas e incluso pertenecido a determinadas sociedades secretas. En ciertos casos la obra de algunos de ellos se ve matizada por estos dogmas, pero en otros no es así.

En “Super Natural Horror in Literature”, Lovecraft sitúa a Arthur Machen como uno de los modernos maestros del horror sobrenatural. Pero su obra no se limita al horror, sino que escribió también ensayos, obras autobiográficas, poemas, novelas y cuentos puramente fantásticos, filosóficos, satíricos. Entre sus relatos más famosos se encuentran: “The Great God Pan”, “The Bowmen” , “The white people”, y una novela episódica, “Los Tres Impostores”.

El caso de The Bowmen, (Los arqueros), es interesante. Es una breve narración escrita al inicio de la Primera Guerra Mundial, después de la derrota de Gran Bretaña frente a los alemanes en la batalla de Mons, en donde un soldado narra en primera persona cómo, al estar a punto de ser barridos por los alemanes, otro soldado pronuncia una plegaria a San Jorge, y milagrosamente aparecen unos arqueros luminosos que abaten a las fuerzas alemanas.

Publicada en octubre de 1914 (un mes después de la batalla) en el Evening Post, en medio de reportes periodísticos sobre la guerra y sin ninguna indicación sobre su carácter de ficción, la historia fue tomada como verdadera, y hasta se escribieron libros sobre el caso, surgieron testigos presenciales, y aún hoy la historia de los Ángeles luminosos de Mons es citada en libros diversos como una prueba de la presencia de los ángeles.

“The white people” fue escrito entre 1895 y 1898, y publicado de nuevo en 1906 en un volumen de cuentos titulado The House of Souls, junto con “El Gran Dios Pan”, “The Inmost Light” y “A Fragment of Life”. Existe una traducción al español (El pueblo blanco) incluida en el tercer volumen de la Antología de cuentos de terror, de Rafael Llopis (3 vols. Alianza/Taurus 1981, 1982) y otra, con el mismo título, en Valdemar.

Se rumora que Machen perteneció a la Hermetic Order of the Golden Dawn (Orden Hermética de la Aurora Dorada), sociedad secreta fundada en 1888, a la que pertenecieron personajes como Yeats o Aleister Crowley.

Llopis llega al extremo de decir que tal vez los cuentos de Machen no tenían más pretensión que la de dar promoción a las doctrinas de la Golden Dawn, pero esa es sólo una más de las inexactitudes que expone. En primer lugar, Machen escribió sus obras más notables antes de tener contacto con dicha Orden, además de que nunca llegó a estar verdaderamente convencido de su valor espiritual.

Su acercamiento a la Golden Dawn se da en 1899, cuando Machen se encontraba sumido en una profunda depresión después de que Amy, su primera esposa, muriera de cáncer. Su amigo A. E. Waite, en un esfuerzo por reanimarlo, le invitó a unirse a las experiencias mágicas y místicas de la Orden.

En el capítulo 10 del segundo volumen (Things near and far, 1923) de su trilogía autobiográfica, Machen narra su encuentro con esta “sociedad secreta”, a la que se refiere bajo el nombre The Order of the Twilight Star, La Orden de la Estrella Crepuscular (esto es una referencia satírica al nombre de una orden derivada de la Golden Dawn que existía en los años veinte, bajo los auspicios del poeta irlandés William Butler Yeats: Stella Matutina); ahí comenta como la materia de sus relatos parecía estar volviéndose realidad, los personajes de The Three Impostors, parecen salirse al paso en la vida diaria bajo el disfraz de viejos amigos, mostrándole vías para alcanzar esferas espirituales vedadas.

Pero la experiencia resulta ser un fiasco. Machen creía que entre los miembros de la Orden había personas interesantes e inteligentes, pero había también personas detestables, y hasta un criminal alistado (Aleister Crowley). Pero en lo que respecta a “la sociedad en cuanto sociedad no era más que necedad pura, ocupada en imbéciles e impotentes Abracadabras.”

Los miembros de la Orden predicaban la antigüedad de su fundación; afirmaban que en 1809, un aficionado a las ciencias ocultas había encontrado un libro peculiar en una tienda de segunda mano, entre las páginas de ese libro había encontrado un “Manuscrito Cifrado” en caracteres desconocidos, el hombre no pudo descifrar el contenido del manuscrito, pero en el mismo libro encontró la dirección de una persona en Alemania.

El hombre escribió a la susodicha dirección, y , a la vuelta de correo recibió no sólo la traducción del manuscrito, sino también una conminación por parte de los “Desconocidos Líderes en Alemania” para administrar los misterios en tierras británicas.

El caso de Machen, al parecer, es una de esas cuestiones donde la duda surge por el contenido espiritualmente fuerte de sus obras. Aunque él mismo se empeñase en negarlo.


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Sprprendente lo de Machénloco


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Guiño