lunes, 14 de noviembre de 2005
Exorcismo y muerte
La historia real de una joven que murió tras ser exorcizada se desglosa en este filme de miedo y terror.
El tema de la posesión demoníaca es el centro de la nueva cinta El exorcismo de Emily Rose, basada en hechos reales, la cual va más allá de lo que vimos en El exorcista al presentar el terror en situaciones cotidianas.
Emily Rose (Jennifer Carpenter) es una estudiante universitaria, y su historia es contada a través de flashbacks en el juicio que se le está haciendo al sacerdote (Tom Wilkinson), quien intentó exorcizarla; un proceso que, tristemente, terminó con la muerte de Emily.
El fiscal del estado (Campbell Scott) quiere demostrar que la joven en realidad sufría de un desorden sicótico epiléptico; Erin (Laura Linney), la abogada defensora del sacerdote, tiene la misión de convencer al jurado de que Emily en verdad estaba poseída por demonios.
A través de los recuerdos vemos cómo la pesadilla de la chica comienza. Después de luchar con demonios, estos logran poseerla, haciéndola escuchar sonidos terribles y ver a todos a su alrededor con caras de demonios; incluso cuando busca refugio en la iglesia ve que todos los feligreses tienen caras de poseídos.
El otro punto de vista es que nada de eso ocurrió en realidad, sino que ella sólo sufría de alucinaciones. Un punto de vista que la película pone en más duda cuando, durante el juicio, Erin, quien es atea, y el sacerdote, empiezan a recibir “visitas” a las tres de la mañana.
Si se cree o no en lo presentado en El exorcismo de Emily Rose a fin de cuentas depende de las creencias personales. Pero, fuera el producto de una enfermedad o demonios, lo cierto es que la joven vivió sus últimos días de una manera espantosa.
Ese es el punto indiscutible de la trama, que presenta bien los dilemas éticos, legales y religiosos de un juicio como éste, en el que la fe y la naturaleza del mal son examinados desde el supuesto de que quizá los demonios siempre están presentes en nuestra vida.
El tema de la posesión demoníaca es el centro de la nueva cinta El exorcismo de Emily Rose, basada en hechos reales, la cual va más allá de lo que vimos en El exorcista al presentar el terror en situaciones cotidianas.
Emily Rose (Jennifer Carpenter) es una estudiante universitaria, y su historia es contada a través de flashbacks en el juicio que se le está haciendo al sacerdote (Tom Wilkinson), quien intentó exorcizarla; un proceso que, tristemente, terminó con la muerte de Emily.
El fiscal del estado (Campbell Scott) quiere demostrar que la joven en realidad sufría de un desorden sicótico epiléptico; Erin (Laura Linney), la abogada defensora del sacerdote, tiene la misión de convencer al jurado de que Emily en verdad estaba poseída por demonios.
A través de los recuerdos vemos cómo la pesadilla de la chica comienza. Después de luchar con demonios, estos logran poseerla, haciéndola escuchar sonidos terribles y ver a todos a su alrededor con caras de demonios; incluso cuando busca refugio en la iglesia ve que todos los feligreses tienen caras de poseídos.
El otro punto de vista es que nada de eso ocurrió en realidad, sino que ella sólo sufría de alucinaciones. Un punto de vista que la película pone en más duda cuando, durante el juicio, Erin, quien es atea, y el sacerdote, empiezan a recibir “visitas” a las tres de la mañana.
Si se cree o no en lo presentado en El exorcismo de Emily Rose a fin de cuentas depende de las creencias personales. Pero, fuera el producto de una enfermedad o demonios, lo cierto es que la joven vivió sus últimos días de una manera espantosa.
Ese es el punto indiscutible de la trama, que presenta bien los dilemas éticos, legales y religiosos de un juicio como éste, en el que la fe y la naturaleza del mal son examinados desde el supuesto de que quizá los demonios siempre están presentes en nuestra vida.

