¿La Tierra se encuentra en un vórtice de tiempo-espacio? Científicos de la universidad de Stanford y de la NASA están cerca de obtener una respuesta.
Un experimento llamado Prueba Gravedad B (GP-B por sus siglas en inglés) finalizó un año de acumulación de datos científicos en la órbita terrestre.
La información, cuyo análisis tomará otro año, podría revelar cuál es la forma del espacio-tiempo alrededor de la Tierra y, posiblemente, de su vórtice.
Tiempo y espacio, de acuerdo con la Teoría General de la Relatividad de Einstein, ondulan juntos formando una fábrica de cuatro dimensiones llamada "espacio-tiempo". La masa terrestre deforma esta fábrica, tal como una persona pesada sentada en un trampolín alteraría su superficie. La gravedad, decía Einstein, es simplemente el movimiento de objetos siguiendo las líneas curvas de esa deformación.
Si la Tierra fuera estacionaria sería el fin de la historia, pero no lo es, sino que gira, y su rotación provocaría una ligera deformación que crearía un remolino de cuatro dimensiones. La verificación de esta teoría fue el objetivo del experimento GP-B.
La idea del experimento es simple, pues consiste en colocar un giroscopio en movimiento en órbita a 644 kilómetros sobre los polos de la Tierra, con el eje de su rotación señalando hacia alguna estrella distante como un punto de referencia fijo.
Libre de fuerzas externas, el eje del giroscopio debería mantenerse apuntando a la estrella para siempre. Pero si el espacio está "torcido", la dirección del eje del giroscopio podría cambiar con el tiempo. Al notar este cambio en la dirección con relación a la estrella, podría medirse la desviación del espacio- tiempo.
Sin embargo, en la práctica el experimento es extremadamente complicado. Los cuatro giroscopios del GP-B son las esferas más perfectas producidas por humanos. Del tamaño de una bola de ping-pong, hechas de cuarzo fundido y silicón, tienen un diámetro de 1.5 pulgadas y nunca varían de una esfera perfecta por más de 40 capas atómicas. Si los giroscopios no fueran esféricos, su eje de rotación variaría incluso sin los efectos de la relatividad.
Según los cálculos científicos, la curvatura del espacio tiempo alrededor de la Tierra causaría que los ejes de los giroscopios variarían apenas 0.041 arcsegundos en un año. Un arcsegundo es 1/3600 de un grado. Para medir este ángulo razonablemente bien, GP-B requirió de una fantástica precisión de 0.0005 arcsegundos.
Para hacer esto posible, los investigadores inventaron nuevas tecnologías. Desarrollaron un "satélite inmóvil" que pudiera librar las capas atmosféricas de la Tierra sin alterar los giroscopios, encontraron cómo liberar a la nave del penetrante campo magnético de la Tierra, y desarrollaron un instrumento para medir la rotación de los giroscopios sin necesidad de tocarlos.
La realización del experimento fue un reto excepcional. Mucho tiempo y dinero estuvieron involucrados, pero al parecer los científicos del GP-B lo han logrado. Según declaraciones al portal Science@NASA del profesor de física Francis Everitt, investigador principal del proyecto en la universidad de Stanford, "no hubo ninguna sorpresa mayor".
Un análisis cuidadoso y extensivo de la información se está realizando. Los científicos lo harán en tres etapas, explicó Everitt. Primero observarán la información en bloques mensuales, y finalmente analizarán el año entero. De esta forma, los científicos podrían encontrar cualquier problema que podría escapársele a un análisis más simple.
Las perspectivas son altas. Si detectan el vórtice, como se espera, simplemente significará que Einstein tenía razón, una vez más.
Si no lo hacen, el experimento comprobaría que hay algún error en la teoría de Einstein, lo cual podría significar una revolución en la física.