jueves, 17 de noviembre de 2005
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La doctrina de la Tierra cóncava nació en América a principios del siglo XIX. El 10 de abril de 1818, todos los miembros del Congreso de varios paises, incluido el de los Estados Unidos, los directores de las Universidades y algunos grandes sabios recibieron la carta siguiente:

Al mundo entero.
Declaro que la Tierra es cóncava y habitable interiormente. Contiene varias esferas sólidas, concéntricas, colocadas una dentro de otra, y está abierta en el polo de 12 a 16 grados. Me comprometo a demostrar la realidad de lo que anuncio y estoy dispuesto a explorar el interior de la Tierra si el mundo quiere ayudarme en mi empresa.

Jno. CLEVES SYNNES
Ex capitán de Infantería de Ohio.

Sprague de Camp y Willy Ley, en su hermosa obra De la Atlántida a Eldorado, resumen así la teoría y la aventura del ex capitán de Infantería:

«Symnes sostenía que, siendo hueco todo lo de este mundo como los huesos, los cabellos, los tallos de las plantas, etcétera, también lo eran los planetas, y que, en el caso de la Tierra, por ejemplo, se podían distinguir cinco esferas colocadas unas dentro de otras, todas ellas habitables, tanto en el interior como en el exterior, y todas provistas de grandes aberturas polares, por las cuales los habitantes de cada esfera podían pasar de cualquier punto del interior a otro, así como al exterior, de la misma manera que una hormiga recorría el interior y después el exterior de un tazón de porcelana...

«Symnes organizaba sus ciclos de conferencias como campañas electorales. Dejó al morir montañas de notas y, probablemente, el pequeño modelo en madera del «globo de Symnes», que se encuentra actualmente en la Academia de Ciencias Naturales de Filadelfia. Su hijo, Americ Vespucius Symnes, era adepto suyo y trató sin éxito de reunir sus notas en una obra coherente. Añadió una suposición según la cual, cuando se cumplieran los tiempos, se descubrirían las Diez Tribus perdidas de Israel, viviendo probablemente en el interior de la más externa de las esferas.»

En 1870, otro americano, Cyrus Read Teed, proclama a su vez que la Tierra es cóncava. Teed era un espíritu de gran erudición, especializado en el estudio de la literatura alquimista.

En 1869, mientras trabajaba en su laboratorio y meditaba sobre los Libros de Isaías, había tenido una inspiración. Había comprendido que habitábamos, no sobre la Tierra, sino en su interior. Como esta visión devolvía el crédito a antiguas leyendas, Teed fundó una especie de religión y difundió su doctrina por medio de un pequeño periódico: La espada de fuego. En 1894 había reclutado más de cuatro mil fanáticos. Su religión se llamaba koreshismo. Murió en 1908, después de anunciar que su cadáver no se descompondría. No obstante, sus fieles tuvieron que hacerlo embalsamar a los dos días.

La idea de la Tierra hueca está relacionada con una tradición que se encuentra en todas las épocas y en todos los lugares. Las obras más antiguas de literatura religiosa nos hablan de un mundo separado, situado debajo de la corteza terrestre y donde moran los muertos y los espíritus. Cuando Gilgamesh, héroe legendario de los antiguos súmenos y de las epopeyas babilónicas va a visitar a su antepasado Utnapishtim, desciende a las entrañas de la Tierra, y es también allí donde Orfeo va a buscar el alma de Eurídice.

Ulises, al cruzar los límites del Occidente, ofrece un sacrificio con el fin de que los espíritus de los antiguos surjan de las profundidades de la Tierra y le aconsejen. Plutón reina en el fondo de la Tierra sobre los espíritus muertos. Los primeros cristianos se reúnen en las catacumbas y hacen de los abismos subterráneos la morada de las almas condenadas.

Las leyendas germánicas exilian a Venus al centro de la Tierra. Dante sitúa el infierno en los círculos inferiores. Los folklores europeos alojan a los dragones bajo tierra, y los japoneses imaginan en las profundidades de su isla un monstruo cuyas sacudidas provocan los temblores de tierra.

Una sociedad secreta prehitleriana, la «Sociedad del Vril», amasaba estas leyendas con la tesis sostenida por el escritor inglés Bulwer Lytton en su novela La raza que nos suplantará. Según los miembros de aquella sociedad, unos seres que poseen un poder psíquico superior al nuestro habitan en cavernas en el centro de la Tierra. Un día saldrán de ellas para reinar sobre nosotros.

Al terminar la guerra de 1914 un joven aviador alemán, prisionero en Francia, de apellido Bender, descubre unos viejos ejemplares del periódico de Teed La espada de fuego, así como unos folletos de propaganda de la Tierra hueca. Atraído por este culto e inspirado por sus creencias, concreta y desarrolla esta doctrina. De vuelta en Alemania, funda un movimiento, el Hohl Welt Lehre. Prosigue los trabajos de otro americano, Marshall B. Gardner, que había publicado una obra, en 1913, para demostrar que el Sol no estaba encima de la Tierra, sino en el centro de ésta, y que emitía rayos cuya presión nos mantenía en la superficie cóncava.

Según Bender, la Tierra es una esfera de la misma dimensión que en la geografía ortodoxa, pero es hueca, y la vida se halla adherida a la superficie interna por efecto de ciertas radiaciones solares. Más allá, se extiende la roca hasta el infinito. La capa de aire, en el interior, tiene un grosor de sesenta kilómetros; después se enrarece hasta el vacío absoluto del centro, donde se encuentran tres cuerpos: el Sol, la Luna y el Universo fantasma.

Este Universo fantasma es una bola de gas azulado, en el cual brillan unos granos de luz que los astrónomos llaman estrellas. Cuando esta masa azul pasa por delante del Sol, cae la noche sobre una parte de la concavidad terrestre, y la sombra de aquella masa sobre la Luna produce los eclipses. Sus doctrinarios decían creer en un universo exterior, situado encima de nosotros, porque los rayos luminosos no se propagan en línea recta: son curvos, a excepción de los infrarrojos. La teoría de Bender llegó a ser popular en los alrededores de 1930.

Parece absolutamente insensato que los hombres encargados de la dirección de una nación como Alemania hayan podido fundar en parte su conducta sobre intuiciones místicas que niegan la existencia de nuestro Universo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que para el hombre sencillo, para el alemán de la calle cuyo espíritu había sufrido los efectos de la derrota y de la miseria, la idea de la Tierra cóncava no era más alocada que la teoría de Einstein según la cual un grano de materia contenía fuentes de energía ilimitada, o que la idea de un Universo de cuatro dimensiones.

La ciencia, después del fin del siglo XIX, emprendía una ruta que no era precisamente la del sentido común. Para los espíritus primarios, desgraciados y místicos, toda rareza era admisible y, sobre todo, las rarezas comprensibles y consoladoras, como la de la Tierra hueca.

Hitler y sus camaradas, hombres salidos del pueblo y adversarios de la inteligencia pura, debían considerar más admisibles las ideas de Bender que las teorías de Einstein, que descubrían un Universo de infinita complejidad y lleno de infinitas sutilezas.

El mundo de Bender era aparentemente tan loco como el mundo einsteniano, pero, para penetrar en él, bastaba con una locura de primer grado. La explicación del Universo de Bender, aunque fundada en premisas locas, se desarrolla de una manera razonable entre los jerarcas nazis.

El loco lo ha perdido todo, salvo la razón.


Bergier/Pauwels



Publicado por OswaldoLilly @ 16:56
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Publicado por Sayuuz
jueves, 17 de noviembre de 2005 | 18:18
Bastante claro y documentado; creo que estas reflexiones son buenas porque arrojan luz sobre desconocidos cultos o doctrinas que muchas veces pasan de noche. Saluditos OsChica
Publicado por Visitante
martes, 05 de junio de 2007 | 3:07
hola creo que su teoria es buena, salvo que se tiene que comprobar, y todo lo que dcen es cierto espero y se llegue a la verdad tarde o temprano.
Publicado por Visitante
viernes, 06 de febrero de 2009 | 6:10
El retorno de los brujos, excelente libro
Publicado por Visitante
miércoles, 10 de junio de 2009 | 5:43
Buuuu genial!
Publicado por Visitante
miércoles, 10 de junio de 2009 | 5:48
Buuuu genial!
Publicado por Visitante
miércoles, 10 de junio de 2009 | 5:49
Buuuu genial!