Tan sólo por dar un dato, leo que en la década de los 90 los más importantes países pesqueros de América Latina eran Chile, Perú y México, que poseían caladeros considerados entre los más productivos del mundo, en especial Chile y Perú gracias al
upwelling de la corriente del Perú y de la corriente de Humboldt.
Perú y Chile, con un total que fluctúa entre 14 millones y 12 millones de toneladas anuales, son garantes del 80% de las capturas totales de la región, dato que los coloca entre los cinco países pesqueros más importantes del mundo y son los mayores oferentes de harina de pescado en el mercado mundial. Tan solo en 1993 las capturas peruanas totalizaron 8 millones 451 mil toneladas y las chilenas 6 millones 38 mil toneladas, por debajo de las de China, de 17 millones de toneladas, y las de Japón, que fueron levemente superiores a las peruanas: 8.5 millones de toneladas.
Estos son datos asombrosos, pero lo que más me sorprende es que de repente, así como así, el reporte de marras hable solamente de Chile y Perú en términos de tonelaje capturado, y que México, siendo un país con su enorme riqueza de litorales, al final no figure entre las potencias explotadoras de recursos marítimos en su ámbito.
Por esto mismo, ahora que se ha publicado en los periódicos la decisión del Congreso Local de Veracruz de crear las CEIS para que los municipios costeros del Golfo, en sociedad con el Gobierno del Estado y particulares puedan invertir en el desarrollo costero sin restricciones, me he puesto a pensar en todos los beneficios a largo plazo que esto significará para Veracruz.
Para empezar, las costas del Golfo son inmensamente ricas en espacios marítimos accesibles y sin duda alguna podrán ser explotadas de cabo a rabo si los proyectos que se desarrollen contienen por lo menos los ingredientes de visión de negocio, que creo que es así. Aquí hacen falta muchos puertos, la creación de sociedades pesqueras, las facilidades portuarias para la recepción de bienes y mercancías, el impulso de instalaciones adecuadas para la operación de muelles y cabotaje, el desarrollo de infraestructuras de astilleros para el carenaje de embarcaciones de todo tipo, etcétera.
Si todo esto se hace bien y con el enfoque adecuado, me parece que se dará un paso importantísimo para alcanzar el verdadero desarrollo en todos sus ámbitos, primero por la inversión, segundo por la creación de empleos que tanta falta hacen en México, y tercero porque de alguna manera podría ser el génesis de explotación de un nuevo filón de riqueza que no proviene del petróleo y que por otra parte sabemos que es un recurso limitado.
El mar, los ríos, la tierra y la gente son nuestra mejor fuente de riqueza, pero se requiere un elemento adicional que es el dinero para el financiamiento. Hasta ahora hemos actuado con miopía, pues dedicamos el mayor de nuestros esfuerzos financieros a la explotación del petróleo, que lo reconozcamos o no, tecnológicamente depende de manos extranjeras. Y no lo digo porque esté en contra de la inversión extranjera, no, sino porque nuestro país, que gasta tantísimo dinero en mantener a partidos políticos que simulen democracia se ha olvidado de invertir en el desarrollo y la investigación tecnológica, en la búsqueda de nuevas oportunidades para crear empleos, en la explotación de otros recursos naturales que no supongan un mayor daño a la ecología.
Por todo esto, bien por el Gobernador de Veracruz porque me parece, si no estoy equivocado, que será el primer Estado de la república en poner en práctica esta idea (al parecer es una idea surgida del talento del señor Gobernador), y que si es bien manejada repercutirá favorablemente en la gente del Estado.
Señor Fidel Herrera, más ideas como esta siempre serán bienvenidas y apoyadas sin duda.
Enhorabuena con su proyecto.