miércoles, 23 de agosto de 2006


Bueno, parece que la buena estrella de Paul McCartney, el exbeatle más prolífico y rico de todos (claro, de los dos que quedan vivos es el que mejor compone), amenaza con colapsarse.

McCartney no solamente tuvo en su momento la fortuna de juntarse con John Lennon para formar el grupo musical de rock más famoso de todos los tiempos , sino que también ésta le sonrió (o más bien le carcajeó), también en su momento, al unirse en matrimonio con la heredera del emporio fotográfico Kodak, Linda Eastman, quien muriera de cáncer en 1998 luego de 30 largos años de matrimonio.

Yo, como admirador que he sido de los Beatles, reconozco primeramente el talento de Paul para componer canciones, para experimentar con novedades, para encontrar las notas mind e insertarlas con bizarría en una rola insospechada, incrustarlas en muchas rolas, todas ellas con un boom musical fantástico. Ya desde los años setenta se decían muchas cosas de los Beatles, entre otras, que le llegaban a la marihuana, a la heroína, al LSD, e incluso el propio Paul, en cierta entrevista de su tiempo soltó, cuando le preguntaron si era mafufo, “que la marihuana para él era cosa de niños”.

Niños. Bien. Baby you are a richman, oh yeah.

Y en estos tiempos, cuando acaso se cumplirá la profecía contenida en su memorable canción “When I’m sixty four” que escribiera y musicalizara el propio McCartney, parece que la veleidosa reina fortuna, aquella que perpetuamente pareció sonreírle, le amenaza con volverle la cara. Los periódicos han publicado en estos días una nota que, de ser cierta como parece serlo, me trae a la visión la imagen de un Paul desesperado, iracundo y carcomido por los años, corroído de mente y corazón, pero sobre todo preocupado por “el qué dirán”.

He aquí la nota:

“El ex Beatle Paul McCartney, ofreció a su ex pareja, Heather Mills, entre 42 y 75 millones de euros y otros 4.5 millones cada dos años posteriores, para que no publique información sobre él en el libro que ella pretende sacar al mercado.

De acuerdo con información del Daily Mail, Mills pretende escribir una obra en la que no dudaría en contar todo lo que sabe de su todavía marido, de los Beatles, y de todo tipo de intimidades de alcoba.

El contraataque de Paul McCartney es una oferta que supera en mucho a la del editor John Blake. Paul McCartney y Heather Mills ocupan a diario las páginas de los tabloides desde que anunciaron en mayo su separación después de cuatro años de matrimonio y una hija en común.

McCartney posee una fortuna superior a los mil millones de euros y varias propiedades repartidas en Londres, EU y Escocia.”

Caramba con el exbeatle, con todo respeto. ¿A sus 64 y cuidándose de qué dirán?

When I'm sixty-four


When I get older losing my hair many years from now
Will you still be sending me a valentine, birthday greetings, bottles of wine?
If I'd been out till quarter to three would you lock the door?
Will you still need me?
Will you still feed me?
When I'm sixty-four
You'll be older too and if you say the word, I could stay with you
I could be handy mending a fuse when your lights have gone
You can knit a sweater by the fireside, Sunday mornings, go for a ride
Doing the garden, digging the weeds, who could ask for more?
Will you still need me?
Will you still feed me?
When I'm sixty-four
Every summer we can rent a cottage on the Isle of Wright
If it's not too dear we shall scrimp and save
Grandchildren on your knee: Vera, Chuck, and Dave
Send me a postcard, drop me a line stating point of view
indicate precisely what you mean to say, yours sincerely wasting away
Give me your answer, fill in a form, mine forever more
Will you still need me? Will you still feed me? When I'm sixty-four.


Cosas veredes, Sancho.
Publicado por OswaldoLilly @ 2:38
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Comentarios
Publicado por Visitante
miércoles, 16 de septiembre de 2009 | 4:15
Alaaaa, es como quitarle un pelo a un gsato.