Hace ya más de una década que México está en una crisis protopolítica bastante peligrosa, donde hay una desconexión cada vez más fuerte entre un sistema político que estaría girando solito sobre sí mismo, y las demandas populares.
Existe en México un impasse político —"que todos esperamos se pueda resolver por medios pacíficos"—, en el cual persisten dudas muy importantes sobre la transparencia de las elecciones del pasado 2 de julio, lo que hace temer que "si se mantiene el actual presidente electo podrían darse movimientos sociales muy fuertes".
La advertencia viene de Loïc Wacquant, sociólogo y antropólogo francés radicado en Estados Unidos, especialista en temas de la democracia y quien agrega que, por eso, independientemente de los tiempos oficiales, "quizá la mejor manera de reforzar la democracia mexicana sería pedir otras elecciones, a fin de eliminar cualquier duda y que el presidente electo sea muy legítimo".
Para Wacquant, México tiene hoy una oportunidad muy importante para reforzar los valores democráticos de todo el mundo, pero si Felipe Calderón se mantiene con base en una votación cuestionada, "arriesga debilitar la democracia en México, América Latina y el resto del mundo".
Wacquant, autor de libros como Entre las cuerdas, cuadernos etnográficos de un aprendiz de boxeador y, recientemente, coordinador de El misterio del ministerio. Pierre Bourdieu y la política democrática (Gedisa), señala en entrevista que "se pueden ver a Calderón y a (Andrés Manuel) López Obrador como dos maneras de defender la democracia en México.
"Lo cierto es que existe una oportunidad hoy en México que, paradójicamente, debido al conflicto, podría reforzar la dinámica de la democratización. Aunque también puede que se convierta en una regresión política y social. Es una coyuntura en la que hay que luchar para que las tendencias hacia la democratización se asienten."
Este investigador, que por primera vez visita México para participar en la Feria Internacional del Libro de Antropología, con el apoyo del Centro Francés de Estudios Mexicanos y Centroamericanos de la embajada de Francia en México, comenta:
"Los políticos mexicanos quieren ser como los estadunidenses o europeos, ingresar a la modernidad política, imitando a Blair, Clinton, Jospin o Bush, tanto de izquierda como de derecha. Recurren a sus estrategias políticas, haciendo uso de los sondeos, de marketing, recurriendo a los expertos, a las campañas de medios.
"Es decir, están jugando una especie de juego que cada vez más es de especialistas, que solamente hablan con sí mismos, con otros políticos o medios de comunicación, perdiendo el contacto con la gente común. Eso es cierto también en Brasil y en muchos otros países.
"Queriendo imitar a los políticos del primer mundo, están profundizando su desconexión con la gente común. Entonces, la esfera política evoluciona más y más en su propio mundo, como un planeta perdido. Pero la sociedad grita: ¡Y nosotros qué! ¿Cuándo nos van a hacer caso?"
Wacquant menciona además el factor de los medios de comunicación."En el caso México, así como en Francia, Estados Unidos o cualquier país, los medios juegan un papel bastante ambiguo y los estudios empíricos muestran que por lo general son muy sesgados, presentando una visión interesada de la lucha, queriendo dar los elementos para hacer creer a la gente que una cosa, o la otra, es justa. Por ejemplo: o los sondeos, o las manifestaciones.
"Entonces, debido a los medios de comunicación la gente, efectivamente, puede empezar a pensar: ah, sí es cierto, los sondeos tienen la razón, o que la tienen las manifestaciones.
"Indirectamente, los medios pueden decidir dando la idea de que solamente observan, cuando en verdad contribuían a coproducir la realidad política. Así que los medios tienen una responsabilidad histórica muy grande."
Loïc Wacquant reflexiona sobre la naturaleza de la democracia: "Como bien decía Bourdieu y otros teóricos, la democracia es un movimiento, siempre vamos a estar en un impasse de democratización con fuerzas que luchan en contra y que proponen formas distintas y rivales de democratización."
—Como sociólogo, ¿le dicen algo manifestaciones masivas hasta de más de 2 millones de mexicanos denunciando fraude electoral?
—Por un lado, hay que acreditarlo a la gente que se manifestó, ya que con eso muestran su apego a los valores democráticos. Y esto demuestra que si tanta gente está en la calle es que sí hay un problema.
Un problema, digo yo, que los que se dicen “ganadores” ni oyen ni quieren ver.
Tomado de "La Jornada"
A borrar las huellas
En lo que constituye una violación al derecho de acceso a la información, y en contra de su obligación constitucional de garantizar la certeza en los resultados electorales, el IFE rechazó la petición de Proceso para acceder a las boletas utilizadas en la votación presidencial del pasado 2 de julio, no obstante la vasta inconformidad ciudadana por su desempeño y el del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), destaca el semanario en su edición 1558.
Especialistas consultados acerca de esta primera resolución sobre un paquete de tres solicitudes de información --a las cuales se sumaron organizaciones civiles, universidades, alrededor de 200 académicos y 15 mil lectores de Proceso-- evaluaron en esos términos la determinación del Instituto Federal Electoral, y precisaron:
“Esa decisión del IFE sienta un precedente en el sentido de que ningún ciudadano –sin importar su condición-- podrá en México averiguar de primera mano cómo trabajaron sus autoridades en el manejo de los votos, y cierra la puerta a los medios de comunicación que pretendían realizar investigaciones particulares al respecto –como W Radio y El Universal--, aunque estén en juego la legitimidad y el uso de enormes cantidades de recursos públicos.”
En una notificación enviada a este semanario el martes 5 de septiembre, la Secretaría Ejecutiva y el Comité de Transparencia del IFE no sólo desecharon cualquier posibilidad de realizar un recuento ciudadano de los sufragios. También advirtieron que, al término del proceso electoral –el TEPJF estaba a punto de concluir la calificación de los comicios--, los votos serían destruidos.
Esta inédita resolución del IFE, sin precedentes desde que, hace tres años, entró en vigor la Ley Federal de Transparencia, fue calificada por expertos, académicos, investigadores y exconsejeros electorales como violatoria del propio Reglamento de Transparencia del IFE. Y, por los términos en que fue redactada, le atribuyeron interpretaciones “contradictorias”, “metajurídicas”, “metafisicas” y hasta “esotéricas”, dice el reportaje que aparece este domingo en la edición 1558 de Proceso.