Transformar a un príncipe en una rana no es nada extraordinario y se consigue con relativa facilidad. Cualquier malhumorado jefe de sección lo lleva a cabo a diario. Pero transformar a una rana en un príncipe, eso exige en alto grado arte o magia, o amor.
Esta es la palabra más comúnmente utilizada para mancillar, injuriar y ofender a otra persona. Pero en realidad el cerdo (o cochino... o cuchicuchi, como se le conoce acá en México) ha resultado una bendición para la vida del hombre en la Tierra. Veamos:
La ciencia ha reivindicado a uno de los animales sobre el cual más mitos se han construido, el cerdo, al que se le achaca ser causante de uno y mil males. En realidad consumir su carne es sano, siempre que se sigan las reglas de higiene que se mantienen con cualquier otro tipo de carne.
Y un aspecto desconocido es que el cerdo contribuye a la salud del hombre de manera directa e indirecta, dicen los expertos reunidos en la agrupación “Carne de Cerdo Fresca y Sana”. Sus órganos y tejidos, por su similitud con los del hombre, tanto biológicamente como en tamaño, son considerados en la lista de potenciales trasplantes. ¡Cerdo!
Posee, además, estas otras cuantas cualidades, jeje:
— Su páncreas brinda insulina para ser inyectada en diabéticos.
— Se utilizan las válvulas de su corazón para ciertos trasplantes.
— De sus pulmones se extrae surfactante para la medicación de bebés nacidos con el síndrome de inmadurez pulmonar. Sirve como lubricante.
— Su tiroides se emplea en la formulación de medicamentos para personas hipotiroideas.
—De la sangre modificada genéticamente se obtiene hemoglobina humana, la cual puede ser almacenada por meses, contrario a la normal que tiene una semana de vida.
—De la glándula pituitaria del cochino se obtiene la ACTH, hormona utilizada en el tratamiento de artritis y enfermedades inflamatorias.
— Su piel se usa en caso de quemaduras en grandes superficies.
Y en la mesa, dicen los expertos de “Carne de Cerdo Fresca y Sana”, ésta es sabrosa y tiene virtudes insospechadas: fortalece el sistema nervioso de los niños y acelera el proceso de asimilación de nutrimentos.
Y por si todo esto fuera poco, existe un estudio sobre el mal de Parkinson que incluyó a 12 pacientes en estado avanzado de la enfermedad: estos pacientes recibieron un implante cerebral de células del cerebro de embriones de cerdos: Diez de ellos registraron mejora de hasta un 19% en la movilidad.
¿Cómo la ven?
Va a ser que ahora, para soltar abiertamente el epíteto: ¡cerdo!, nos lo tendremos que pensar dos veces.