jueves, 12 de octubre de 2006
Las momias y el tatuaje…
La ciencia siempre estuvo cierta de que los mochicas no embalsamaban a sus muertos. Pero en contados casos, la naturaleza y la veneración de los hombres se unieron para preservar a ciertos muertos como momias.
Este fue el destino de la mujer tatuada cuyos restos se descubrieron el año pasado en un complejo ceremonial llamado El Brujo. El pueblo al que perteneció esta mujer dominó la costa norte de Perú mil años antes que los incas, y creó una cultura muy desarrollada que hoy es conocida por su cerámica de gran calidad y un magistral trabajo en metales.
La autopsia practicada recientemente reveló que la mujer tatuada había dado a luz por lo menos a un hijo, y muerto antes de cumplir 30 años, pero no se encontró rastro de la causa.
El prematuro deceso debe de haber conmocionado a su pueblo, pues la sepultaron lujosamente ataviada en la cúspide de un templo sacrificial. Su cuerpo fue cubierto de cinabrio, mineral de color rojo vinculado con la fuerza vital de la sangre, envuelto en capas de tela de algodón y sepultado entre gruesas hiladas de adobe. Luego, el clima del desierto del Moche disecó su cuerpo.
Nunca se ha encontrado otra mujer mochica como ella. ''Con base en nuestro estudio preliminar, creemos que era una soberana'', dice Régulo Franco, arqueólogo cuyo trabajo está apoyado por el Instituto Nacional de Cultura de Perú y la Fundación Augusto N. Wiese.
De ser esto cierto, ella podría transformar totalmente nuestros conceptos sobre los mochicas, pues hasta ahora se pensaba que sus líderes habían sido únicamente hombres.
¿Liberación femenina y tatoo...?

