Transformar a un príncipe en una rana no es nada extraordinario y se consigue con relativa facilidad. Cualquier malhumorado jefe de sección lo lleva a cabo a diario. Pero transformar a una rana en un príncipe, eso exige en alto grado arte o magia, o amor.
Según la escritora italiana Benedetta Craveri, quien ha escrito un libro en donde aborda el tema del dominio de la mujer en la corte francesa; "muchas veces las mujeres aman a hombres poderosos porque el poder es un fetiche, ejerce una atracción erótica, pero lo mismo sucede cuando se ama a un hombre por ser guapo, divertido o amable".
Esta conocida escritora, que en 'La cultura de la conversación' narró el paso «del duelo de la espada al de la palabra» en los salones franceses del XVI y XVII, cuenta en “Amantes y Reinas” la historia de estas mujeres en el Antiguo Régimen, «que ejercieron con talento el poder, por encima de costumbres y leyes» que se lo negaban.
En la actualidad ya no hay mujeres que, respetándose a sí mismas, estén contentas de ejercer el poder sólo por ser amantes de un hombre poderoso.
La autora de “Amantes y reinas, el poder de las mujeres,” libro editado en México por el Fondo de Cultura Económica y Siruela, expone el poder que tuvieron las mujeres en la corte francesa de los siglos XVI al XVIII. Si bien, la investigadora acepta que en los siglos en los que enmarca su estudio, las mujeres jurídicamente eran esclavas debido a tradiciones misóginas como la judeocristina o la grecolatina, hoy gozan los mismos derechos que los hombres y han demostrado sus capacidades profesionales.
"Es cierto que hay un retraso histórico y un corporativismo masculino por el cual las mujeres tienen dificultades para hacer carrera política, pero Margaret Thatcher o Condoleeza Rice demuestran que estas reglas no son absolutas."
La autora se propuso, más allá de simpatías o antipatías con las retratadas, abordar el papel de la mujer ya sea como reina o como amante del rey. De esta manera desfilan por las páginas del libro genios políticos como Catalina de Médicis, seductoras mitológicas como Diane de Poitiers, Madame du Barry, María Antonieta y La Marquesa de Pompadour.
Para Craveri, nieta del filósofo Benedetto Croce, el concepto de virilidad, entendido en los siglos en que se desarrolla su estudio como la capacidad sexual del rey, se ha transformado. Un ejemplo es Luis XIV, de quien los franceses se sienten orgullosos por sus amoríos, ya que "son como trofeos de cacería, de guerra, la demostración de que sus reyes son hombres desde todos los puntos de vista."
Las cartas persas, de Montesquieu, inauguran en el siglo XVIII la tendencia de usar metáforas sexuales para combatir al poder real. Si Luis XV es muy mujeriego, su comportamiento sexual es el de un déspota asiático, entonces así será su comportamiento político.
De Luis XVI se dice que su impotencia física es señal de su impotencia para gobernar. Si la reina se embaraza, el hijo será bastardo. Eso deslegitima el poder. En ese contexto surge una prensa clandestina, manipulada por intereses políticos, que comienza a "contar la vida privada del rey a través del ojo de la cerradura."
"Esta prensa se abandona a delirios pornográficos. El monarca sagrado es visto en calzones. No hay nada más igualitario que la pornografía porque en la cama todos somos iguales y la vida fisiológica es un elemento común. No hay nada que contribuya más a la deslegitimación de una monarquía sagrada, que esta prensa escandalosa que no tiene nada que envidiarle a los tabloides que escribían sobre Lady Diana."
“Amantes y Reinas: el poder de las mujeres” surgió a partir de una serie de colaboraciones de Craveri, especialista en literatura y sociedad francesa, en el periódico italiano La República . Se trataba de publicar retratos de reinas y amantes de reyes franceses con una narración despojada de academicismos. Gracias a una invitación de su editor, la serie de textos integraron un libro que en Italia va por su novena edición y ha vendido ya 45 mil ejemplares.
El libro será presentado en México el día de hoy por la autora. Y ya se sabe que todo libro que ve la luz siempre es una buena noticia.