viernes, 27 de octubre de 2006


Por el modo de operar, según lo han difundido las autoridades (aunque la información nos ha ido llegando a cuentagotas), el saqueo que hicieron unos ladrones hace unos días en una bóveda de seguridad del Banamex de Tecamachalco, tardó en ejecutarse al menos una semana. Fue un robo casi perfecto.

Por alguna razón este hurto me recuerda el tema central de un viejo libro de Conan Doyle —“La liga de los pelirrojos” me parece que se llama—, en cuya trama los saqueadores hacen también una excavación por debajo de la calle para alcanzar los cimientos de un banco de Londres, en tanto los manilargos simulan contratar a gente pelirroja a través de un anuncio en el periódico, y que por supuesto tiene un por qué. Buena la trama del libro, sin duda.

Ahora mismo leo en la prensa la crónica del modo en que operó el grupo que efectuó el saqueo de Banamex Tecamachalco, quienes debieron planear cada detalle excepto uno que no es menor: La provisión de comida. La pitanza tuvieron que comprarla en algunos supermercados cercanos. Varios de los individuos que participaron en el asalto podrían aparecer filmados por las cámaras de al menos dos tiendas comerciales de la zona, probablemente un WalMart y un Seven Eleven.

La operación comenzó desde la mañana del 2 de octubre. En un camión de materiales llevaron cerca de 400 tabiques, cemento y, naturalmente, mazos, barretas, dos gatos hidráulicos y equipo de soldar. Sabían que la sucursal de Banamex, rodeada por residencias y comercios, era la ideal para el golpe. En los alrededores había mucha actividad durante el día, pero al oscurecer la zona quedaba prácticamente desierta.

Parte de las investigaciones a las que se ha tenido acceso revelan que durante toda la primera semana de octubre varios de los vecinos de la zona observaron ciertos movimientos inusuales en la casa marcada con el número 4 de la calle de Fuente de Juventud. Estos movimientos fueron tan precisos que se podría decir que el grupo de ladrones pasó casi inadvertido. Pero realmente lo que se estaba preparando era el mayor robo a un banco en la historia de México.

Los hombres que participaron en el saqueo al Banamex no eran trabajadores de la construcción ni tenían experiencia en el oficio de romper paredes. Pero era tal su conocimiento de en dónde y en qué forma tenían que excavar, que pudieron horadar los muros que los separaban para llegar a la bóveda de las 688 cajas de seguridad del interior. Se piensa que por lo menos uno de los delincuentes conocía o estuvo dentro de la bóveda antes del robo, al igual que dentro de la residencia contigua que lleva 13 años deshabitada, de acuerdo con las investigaciones del caso.

El grupo de delincuentes nunca se desvió. Golpearon con mazos los muros, perforaron con barretas las paredes y rompieron las varillas con cortadoras de metal. El hoyo que excavaron fue a dar justo a la parte trasera de las cajas de seguridad que saquearon. Entonces emplearon los gatos hidráulicos. Con ellos movieron las cajas unos 60 centímetros para poder accesar la bóveda.

Mientras todos los vecinos ignoraban lo que sucedía en esa casa, el grupo de asaltantes se convertía, en menos de tres días —del viernes 6 al domingo 8— en una banda de ladrones millonarios. Habían penetrado desde la cisterna de la casa hasta las cajas, saqueando 155 de ellas.

Participantes en la investigación del robo no han podido menos que admitir que fue un "trabajo profesional", excepto por lo que decíamos de la comida. Día y noche, mientras la gente pasaba por la calle y las patrullas policíacas hacían sus recorridos de rutina a sólo unos cuántos metros, nadie se percató de movimientos de extraños en la zona. Pero sí que los hubo.

La víspera del día de San Bruno, el grupo entró en la casa para permanecer en ella y cometer el robo, pero antes se aprovisionó. Compraron alimentos en dos centros comerciales. Ambos relativamente cercanos a la sucursal 482 del Banamex, de acuerdo con los códigos de barra que aparecieron en bolsas que dejaron tiradas los delincuentes antes de salir. Los videos de ambas tiendas están por ser entregados a los investigadores. Y ahí puede estar la clave. Tal vez ni siquiera se necesite a un Sherlock Holmes para resolver, como lo hizo en “La liga de los pelirrojos”.

Las autoridades confían en que varios de los responsables del robo aparezcan filmados y puedan conocerse sus caras. Es una esperanza de los investigadores, pero al menos hasta el momento la más firme para conocer la identidad de los delincuentes, cuya cacería —según ha dicho la policía—apenas empieza.

Veremos.

Publicado por OswaldoLilly @ 16:21
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Publicado por Visitante
martes, 14 de noviembre de 2006 | 19:46
Tenian toda la informacion, planos, usos y costumbres, todo...solo asi podrian hacerlo y lo lograron. Ahora esperemos la reaccion de la policic que no siempre es tan efectiva
Publicado por Rastyger
jueves, 17 de enero de 2008 | 12:23
Vaya,vaya,vaya...sin duda un buen golpe, hay mentes prodigiosas, conozco varios robos y la verdad que el verdadero error en la mayoria es la avaricia de volver a hacerlo, pareces muy enterado de los temas serias un buen ladron Muchas risas
Publicado por Visitante
jueves, 17 de septiembre de 2009 | 3:32
jejeje, de lo que se entera unoFumador