lunes, 20 de noviembre de 2006


Después de ver tantas películas de ficción como Terminator o Depredator (caraxos, que gacho es acordarse del Gobernator Schwarzenegger, aunque sea de refilón) , uno se pregunta si todas esas ideas futuristas podrían convertirse algún día en realidad.

Pues bien, en una combinación entre Terminator y el tenaz caballero negro de Monty Python y el Santo Grial, el robot Starfish parece emular todas estas escalofriantes dotes de que hablan las peliculillas. Si uno le corta una de sus piernas, aunque rengo, seguirá moviéndose. De todos modos, Starfish, tal como lo bautizaron sus creadores, es algo más que simplemente una divertida curiosidad tecnológica.

Robots como Starfish, capaces de adaptarse a los daños sin la ayuda humana, son el futuro para misiones en zonas de desastre o en el espacio. Fue armado por Josh Bongard y su equipo de la Universidad de Cornell, Nueva York. "La idea es tener un robot capaz de recuperarse de los daños. Este robot no cuenta con una cámara de modo tal de que no puede ver y percibir de forma directa el hecho de haber sido dañado", dijo su creador.

Lo programaron para que, si se le extrae una de sus piernas, por ejemplo, puede solucionar lo ocurrido y aprender a caminar aunque más no sea rengueando. El robot se acostará primero boca arriba y realizará luego lo que el profesor Bongard describe como "una traviesa serie de acciones", como menear una articulación. Utiliza además sensores de inclinación para armar el efecto de estos movimientos y deducir cuál es el daño exacto.

"El robot elabora de hecho una suerte de percepción de su propio cuerpo", explicó el profesor Bongard, cuyo estudio apareció publicado este viernes 17 en "Science". "Recurre a su percepción interna de sí mismo para probar nuevas formas de movimiento que le permitirán seguir adelante con su misión". Cuando el robot descubre algo que puede funcionar, prueba la nueva forma de andar.

El profesor Bongard admitió que sus colegas habían hecho comparaciones de hecho con el Terminador de Hollywood. De todos modos, a diferencia de la máquina asesina de Arnold Schwarzenegger, Starfish se encuentra firmemente bajo el control humano. "Le indicamos al robot lo que queremos que haga, pero él es libre para determinar cómo hacerlo".

Mark Sims, de la Universidad de Leicester, fue uno de los integrantes del equipo que estuvo detrás de Bridget, el prototipo de vehículo marciano de la Agencia Espacial Europea. "Si deseamos explorar áreas inaccesibles como depósitos a los costados de los acantilados, los robots que caminan serían lo mejor" aseguró.

Con todo esto, el futuro se avisora al más puro estilo Terminator



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Publicado por OswaldoLilly @ 3:58
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