Transformar a un príncipe en una rana no es nada extraordinario y se consigue con relativa facilidad. Cualquier malhumorado jefe de sección lo lleva a cabo a diario. Pero transformar a una rana en un príncipe, eso exige en alto grado arte o magia, o amor.
Alfredo Jalife Rahme, experto en geopolítica global, aprecia que con la llegada de Agustín Carstens a la Secretaría de Hacienda de México, el gobierno de Estados Unidos envía dos señales importantes: la primera es a nivel interno, y significa que la superpotencia se anticipa a su recesión y a una probable crisis financiera.
"Nos mandan a Carstens para poner a dieta a los mexicanos y para que Estados Unidos controle tanto su servicio de la deuda (los cochinos intereses) como las reservas del Banco de México (nuestros benditos ahorros a precio de hambre y sangre), que obviamente se las van a llevar".
La segunda señal es para toda América Latina, pues tanto Brasil como Argentina —dos de los tres principales gigantes, junto con México, en el continente— ya rompieron con el Fondo Monetario Internacional, el más grande agiotista que sangra a los países en desarrollo.
Brasil y Argentina hoy ejercen en forma más autónoma su presupuesto, "lo que no se puede hacer cuando se tienen los grilletes del FMI y cuando se tiene a alguien de mucho peso, como Carstens". Pobre México.
Si Estados Unidos pierde su influencia en Argentina, Brasil y obviamente Bolivia y Venezuela, en México se adelantan con un doble resguardo. "A ellos les importa un pepino que la gente se muera de hambre, que no haya dinero para los fondos de pensiones, siempre y cuando se le pague su deuda externa a Estados Unidos.
Para eso está Carstens, él representa los intereses de Estados Unidos, no de México".
Asegura Jalife que por eso se dijo que la elección de Felipe Calderón era un paso más en pro de la profundización en la anexión de México, y que será más notoria en materia energética.
El estratega internacional agrega que el modelo globalizador fracasó en Europa, como lo demuestran las revueltas en París y Hungría; también en América, con Costa Rica.
El fondo de las revueltas sociales es la pobreza. "Fox ocultó desde el año 2000 el índice Gni —sobre el ingreso familiar de las clases medias—, seguramente estaremos peor que Namibia que era el último", afirma Jalife.
¿Nos espera otro París?
Lo dicho: pobre México. Tan lejos de Dios y tan cerca de los EEUU.
Esta visto que todo esto es verdad... pero faltan muuuuuchas cosas mas que estan sucediendo antes nuestros ojos y no hacemos nada los mexicanos... que verguenza para méxico somos todos.