domingo, 04 de febrero de 2007


Patria, te doy de tu dicha la clave:
sé siempre igual, fiel a tu espejo diario;
cincuenta veces es igual el AVE
taladrada en el hilo del rosario,
y es más feliz que tú, Patria suave.

Sé igual y fiel; pupilas de abandono;
sedienta voz, la trigarante faja
en tus pechugas al vapor; y un trono
a la intemperie, cual una sonaja:
la carretera alegórica de paja.

Ramón López Velarde/Suave Patria.


A un vertiginoso ritmo de trabajo —45 reuniones en siete días—, Felipe Calderón buscó afanosamente enganchar a México en los trenes del libre mercado mundial y en las economías abiertas. Corremos… ¿para qué y contra qué?

En ese lapso el mandatario dijo ante sus interlocutores que el país cuenta con una fuerza laboral juvenil creciente y abundante (los jóvenes al paredón), con 11 mil kilómetros de litorales y 142 millones de hectáreas forestales (la tierra para los extranjeros), y les presumió incluso que somos el cuarto productor mundial de petróleo (la privatización de los bienes nacionales), refiere la Revista Proceso en su edición de este domingo 4 de febrero.

Aún no tenía dos meses en Los Pinos y Calderón ya estaba prometiendo a los ejecutivos y socios de los consorcios de Alemania, Suiza, Gran Bretaña y España un “plan maestro de infraestructura” para que inviertan en México en carreteras, aeropuertos, ferrocarriles y puertos; en suma, en todo lo que permitan la Constitución y las leyes nacionales (la privatización del país).

En Davos, Suiza, durante su intervención en el Foro Económico Mundial 2007, Calderón recibió aplausos. Presentó la ponencia México, un país con futuro, en la que incluyó un apartado titulado “Plena aplicación de estado de derecho”; en éste puntualizó que, para dar certidumbre jurídica, su gobierno puso en marcha operativos militares para combatir el tráfico de drogas, extraditó a 15 narcotraficantes a Estados Unidos y, sobre todo, hará cumplir y hacer cumplir la ley (los mandatos de Estados Unidos y el FMI).

Así, mientras a grandes empresarios como Bill Gates les mostraba la mano dura de su gobierno, ante los dirigentes de las potencias europeas se presentó como el nuevo líder de América Latina, dispuesto a ser un contrapeso del modelo populista impulsado por el venezolano Hugo Chávez (la esrategia del enfrentamiento para ganar notoriedad).

Su tónica fue: Inviertan en México, inviertan en México, inviertan en México...

Inviertan en esa tierra en la que los mexicanos —mientras él viajaba y le picaba la cresta a los gobiernos de Brasil, Bolivia y Venezuela— protestaban molestos por el aumento de precios a los productos básicos y las medidas alcistas de su propio gobierno, sí, a sólo dos meses del inicio de su mandato.

Ofrecer el país al mejor postor, y a los mexicanos... que nos lleve la tristeza.

Suave Patria...



Publicado por OswaldoLilly @ 20:33
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Publicado por Visitante
lunes, 05 de febrero de 2007 | 23:26
Si estoy de acuerdo con que México será para el mejor postor claro como ellos (políticos) viven en otro mundo a los demas que nos lleve la tristeza. desquiciadodesquiciado
Publicado por OswaldoLilly
martes, 06 de febrero de 2007 | 6:00
Gracias por tu comentario. Saludos.