miércoles, 07 de febrero de 2007



La controversia desatada a mediados del mes pasado en Gran Bretaña por comentarios racistas contra una actriz india en el programa televisivo “Gran Hermano VIP”, dejó en evidencia un costado oscuro sobre la alarmante xenofobia y discriminación que aquejan a esta nación y que encuentra un referente en el grupo político racista British National Party (BNP).

La actriz de “Bollywood” Shilpa Shetty, de 31 años, fue el detonante de un problema cuyas raíces van más allá de un programa de televisión visto por millones de británicos. La polémica comenzó el pasado 16 de enero durante una emisión del popular ciclo de reality show “Celebrity Big Brother” (Gran Hermano VIP) que transmitió el Channel 4 de Londres durante todo el mes.

En esa entrega del programa, una de las 11 concursantes del ciclo, la británica Jade Goody, ganadora de otra edición de Gran Hermano, acusó a otra participante, la actriz Shetty, de ser una “perra”, una “negra sucia” y le pidió regresar “a su chabola mugrienta, llena de olor”.

Shilpa es considerada en India como una de las máximas estrellas del cine local y del popular circuito “Bollywood”, la versión india de Hollywood, con millones de seguidores en el subcontinente asiático.

Las acusaciones de Goody y de varios de sus compañeros contra la actriz de tez morena, desataron una controversia diplomática sin precedentes entre Londres y Mumbai, esta última, ciudad donde una veintena de admiradores de Shetty incendiaron efigies de los blasfemos racistas.

Hasta el propio Primer Ministro británico, Tony Blair, debió salir al ruedo y calmar los ánimos de India, país con el que Gran Bretaña mantiene importantes vínculos comerciales y económicos, valuados en al menos 30.000 millones de dólares anuales.

El gobierno laborista tuvo que pedir perdón públicamente, ya que el ministro de Hacienda británico y posible sucesor de Blair en el gobierno, el escocés Gordon Brown, se encontraba en India de viajes de negocios, cuando se desató el escándalo. "La gente comete errores y todos somos humanos y falibles", dijo Shetty, refiriéndose al comportamiento de Goody.

"Ella era un poco agresiva y de carácter intempestivo, pero creo que no es una racista", agregó, tratando de defender a su atacante. Shetty no fue la única que sufrió a manos de los racistas. En el programa también participaba el hermano del cantante de pop Michael Jackson, Jermaine, quien también recibió comentarios xenófobos.

El ente regulador mediático de Gran Bretaña, OFCOM, confirmó a Apro haber recibido más de 40 mil llamados de quejas de televidentes, sobre los comentarios racistas hechos durante el programa televisivo. “Fue todo un record de quejas”, destacó un portavoz de ese organismo.

A nivel mediático, la historia tuvo un final feliz, ya que Shetty terminó siendo la ganadora de Gran Hermano VIP, votada por millones de televidentes británicos (el 63 por ciento de los espectadores) para quedarse con el máximo premio, mientras que el hermano de Jackson, ocupó el segundo puesto.

Pero el incidente, supuestamente aislado, dejó en evidencia una realidad más oscura en Gran Bretaña: la del racismo, la xenofobia y la discriminación de un sector de la sociedad local, representado políticamente por el partido nacionalista BNP, que encuentra a su máximo exponente y referente, a la clase media blanca, protestante y del campo inglés.

Desde el Laborismo, diputados pidieron de inmediato reforzar la legislación contra el incitamiento racial, étnico o religioso contra otras personas.

Racismo institucionalizado

Lo cierto es que el racismo se palpa no sólo en la televisión británica, sino también en las escuelas, en la policía, en los departamentos estatales y hasta en las universidades.

Apro interrogó a británicos de origen étnico, quienes denunciaron haber sufrido racismo o discriminación en el país.

Carlos Méndez Quiroga, colombiano naturalizado británico en 2002 y que reside a las afueras de Londres trabajando como consultor de informática, contó haber sufrido racismo y exclusión cuando estudiaba en el colegio secundario de Hamsptead Comprehensive de la capital británica.

“Solía recibir insultos y frases hirientes porque era negro y, además, porque era de origen hispano. El racismo sigue siendo un problema en este país, aunque muchos no lo quieran ver o miren para otro lado”, dijo Quiroga en conversación telefónica.

“A pesar de la multiculturalidad, la mezcla de razas sigue generando dificultades. Lo importante es enseñar con el ejemplo”, agregó el licenciado en informática, de 29 años.
Otro británico, de origen jamaicano, contó haber sufrido racismo en su fuente de trabajo durante años.

“Trabajaba para una consultora financiera en Essex (sur de Inglaterra), donde algunos de mis compañeros me hacían comentarios racistas. En su momento no dije nada porque temía perder mi empleo, pero más tarde denuncié ante los jefes el hecho, algo que me valió muchas hostilidades”, destacó Jermaine Graham, de 35 años, residente en la población de Colchester.

Un documento publicado el 10 de diciembre de 2006 y realzado por Peter Wanless, director de reformas de escuelas en Inglaterra y Gales, concluyó que en Gran Bretaña existe claramente “un racismo institucionalizado”. Según ese informe, las escuelas del país sufren de racismo institucional, a pesar de que los ministros se nieguen a reconocerlo.
El documento concluyó que existe “una constante discriminación racial” en el sistema educacional del país, con una proporción tres veces mayor de niños negros excluidos de las escuelas que aquellos compañeros blancos.

“Las diferencias de exclusión son causadas por una discriminación racial sistemática y por políticas excluyentes”, señaló el informe de Wanless, titulado “Getting It Right” (Lográndolo de forma correcta).

De acuerdo con esa investigación, de más de 300 páginas, los alumnos de origen afro-caribeño o africano negros, tienen tres veces menos chance de obtener un lugar en una escuela primaria, que un niño blanco.

Además, suelen sufrir hasta un 57 por ciento más de comentarios racistas, xenófobos o discriminatorios, que afectan directamente su rendimiento escolar, y que podría tener consecuencias en su desempeño e inserción en la sociedad, en edad adulta.

Otro estudio, realizado por la Agencia de Estadísticas de Educación Superior británica (HESA, en sus siglas en inglés) y publicado el pasado 3 de enero en Londres, concluyó que los estudiantes secundarios negros no logran obtener vacantes en las universidades más prestigiosas del país, como las de Oxford, Cambridge o el Imperial College London. (ICL).

Ese documento, comisionado por el gobierno de Blair para analizar la situación de inserción racial y étnica en la educación superior, denuncia que hay más alumnos afro-caribeños y de origen asiático en institutos de enseñanza terciaria, que en las universidades más prestigiosas.

Como consecuencia, la Comisión por la Igualdad Racial (CRE, por sus siglas en inglés), pidió a las más destacadas instituciones universitarias abrir sus puertas a todos los británicos, independientemente de su color, clase social o etnia.

Trevor Phillips, presidente de CRE, indicó que "ya no hay dudas" de que existe segregación en las universidades de Gran Bretaña.

"Este estudio nos da una idea del racismo institucional que existe en el país. Esto se debe a las desigualdades que ya existen en las escuelas primarias, y que siguen en la escalera de la educación nacional”, agregó.

Pero el sector educativo no es el único que sufre de racismo. Una de las áreas más afectadas del país sigue siendo la Policía y los servicios de seguridad. El semanario inglés The Observer dio a conocer, el 2 de noviembre pasado, un informe realizado por la Asociación de la Policía Negra (MPBPA), en el que se acusó a Scotland Yard y a la Policía Metropolitana de ser “cómplices” de una “cultura racista” dentro de sus filas.

Esa investigación denunció maltratos a policías de origen asiático, negros o hispanos, quienes deben soportar insultos racistas, discriminación e intimidación por parte de sus compañeros blancos.

Según el informe, los servicios de seguridad “no han hecho lo suficiente” para erradicar el racismo, y es un hecho que una gran proporción de oficiales negros y asiáticos (el 54%), abandona las fuerzas policiales durante el período de entrenamiento o prueba.

En ese reporte, un oficial no identificado de la Policía de Hendon, en el norte de Londres, fue grabado diciéndole a un cabo de origen asiático: 'Si una de mis hijas llega a casa con un negro, probablemente lo sacaría a patadas de mi hogar'.

El documento, titulado “¿Qué le está pasando a nuestras minorías étnicas?”, fue un duro golpe para las autoridades del país, que siguen negando que exista racismo institucional dentro de la Policía.

Además, mostró 20 casos de policías de origen asiático o negros, quienes sufrieron alguna forma de racismo o discriminación. Leroy Logan, presidente de MPBPA, confirmó que un recluta negro de la policía tiene tres veces más chance de abandonar las fuerzas, como consecuencia de comentarios racistas o discriminatorios.

Entre septiembre de 2002 y agosto de 2006, hubo cerca de 12.000 agentes que se entrenaron en el centro policial de Hendon. Más del 13 por ciento de los aspirantes de origen étnico o de minorías raciales, decidió abandonar el curso, comparado con sólo el 6 por ciento de los blancos.

El informe coincidió con un documental de la BBC de Londres, titulado “The Secret Policeman” (El Policía Secreto), en el que un agente de la comisaría de Warrington, en el condado de Cheshire (Inglaterra), vestía una capucha al estilo de Ku Klux Klan, mientras afirmaba como “asesinaría a un Paki” (término despectivo para pakistaní).

Para Martin Jacques, profesor del Asia Research Centre, de la prestigiosa London School of Economics (LSE), el problema del racismo británico es “histórico” y “trasciende una generación”.

“Por más de dos siglos, los británicos controlaron gran parte del mundo, y creían que su responsabilidad era llevar civilización a aquellos que no la tenían”, destacó el experto.

“Aunque muchos digan que esto es parte del pasado, estas actitudes viven en muchos británicos, y se reproducen en la ciudadanía”, agregó.

Para Jacques, el racismo existe “codo a codo” con los problemas de segregación cultural y de clase.

“Lo que Gran Hermano nos ha mostrado es que el racismo está latente en nuestro país, y ha cobrado otra dimensión mucho más peligrosa. Shilpa abrió las puertas para un debate que debe realizarse en forma profunda y que tiene que llevarse a cabo no sólo en cada hogar de Gran Bretaña, sino también desde la cúpula del poder político y estatal”, concluyó.

Jodido racismo intolerante.



Revista Proceso
Publicado por OswaldoLilly @ 15:39
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Publicado por Visitante
sábado, 29 de noviembre de 2008 | 2:08
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