Transformar a un príncipe en una rana no es nada extraordinario y se consigue con relativa facilidad. Cualquier malhumorado jefe de sección lo lleva a cabo a diario. Pero transformar a una rana en un príncipe, eso exige en alto grado arte o magia, o amor.
La pretensión de remover de sus cargos a los integrantes del IFE porque sus opiniones no satisfacen a los partidos políticos, derribará la vida institucional del órgano electoral, sostuvo el consejero presidente, Luis Carlos Ugalde. Ello marcará, según él, un antecedente con el que se aterrará a los próximos consejeros electorales que estarán limitados para actuar contra las fuerzas políticas, expuso el consejero presidente del Instituto Federal Electoral.
“Lo que está en juego no es Ugalde o los consejeros en persona, sino la independencia de los consejeros, pues si cuando se enojen los partidos se corre a los consejeros, los próximos llegarán aterrados, a tratar de no hacer nada que afecte a las fuerzas políticas”, señaló en entrevista.
Por naturaleza, explicó, la función del IFE es conflictiva porque arbitra a los partidos “que por definición están promoviendo sus intereses”, y a lo largo de la historia han manifestado dudas, cuestionamientos o críticas sobre la actuación del organismo. ”Si cada vez que un partido se incomoda se cuestionará al árbitro y se le sacará, entonces estamos derribando la vida institucional del IFE”, consideró. Sin embargo, precisó que ello no significa que los consejeros electorales pretendan estar fuera del escrutinio público, pues “somos los más vigilados de todas las entidades del país”.
Alertó que las críticas contra el órgano electoral podrán repetirse en los próximos meses, una vez que el Consejo General emita su opinión sobre la revisión de los gastos de campaña de partidos y candidatos en los comicios federales del 2 de julio pasado. Derivado de la fiscalización a las campañas, el Consejo General podrá imponer multas y dijo que si el IFE no tuviera autonomía plena, entonces sus consejeros llegarán con miedo a esa etapa, “porque si multamos a un partido, éste pide mi renuncia”, expuso.
Ugalde Ramírez recordó que derivado de asuntos como el llamado “Pemexgate” o los “Amigos de Fox”, hubo partidos que solicitaron la dimisión de los consejeros, por lo que no se trata de algo nuevo. Por lo tanto, una de las maneras de proteger al IFE frente a decisiones difíciles es que en la Constitución se garantice la inamovilidad, para que no haya consecuencias políticas en la actuación de los consejeros, puntualizó.
Bien. Ahora el comentario:
Cuán fastidioso y cursi resulta a veces leer ciertos comentarios cuando se hacen desde la puerta ancha. Ya se vé que al señor Ugalde no le ha sido nada difícil encontrar un canalito para intentar entronizarse en la “sillita de la cúpula electoral de México”. Pero bueno, la nota tiene pega si la destripamos un poco. A ver.
Para empezar, el señor Ugalde y su camarilla de consejeros no tienen en realidad ninguna calidad moral para solicitar eternizarse en los mandos del IFE. ¿Por qué? La cosa es simple. Porque son los autores intelectuales, junto con los del gobierno, del gran engaño al pueblo mexicano, del gran fraude electoral del pasado 2 de julio. ¿Alguna duda de lo que digo, señor Ugalde?
Usted sabe mejor que nadie que el IFE lo perdió todo en la campaña presidencial, aunque las consecuencias aún no se alcancen a ver completamente. Esto lo advertiremos los ciudadanos más tarde, que no le quepa duda. Porque a cualquier hijo de vecino que se precie de ser mexicano, que tenga dos dedos de frente y que no se deje engañar por las campañas mediáticas, por la astuta publicidad subliminal de mentiras disfrazadas, podríamos preguntarle sobre el tema. Todos sin excepción —salvo los más despistados— coincidarán con este punto de vista.
Déjeme decirle a usted y a los otros consejeros, que el liderazgo de una institución de la envergadura del IFE —aún con todo el desgaste en su credibilidad— requiere de hombres patriotas, de personas que se la jueguen con la verdad. Porque un liderazgo así, antes que nada, es de estatura moral, no de verborrea fácil. Lo que usted ha dicho ahora son sólo verdades a medias, por eso yo le exigiría: ¿por qué mejor no nos refiere lo que ocurrió el 2 de julio? Esto que digo no tiene que ver con alteraciones de boletas, con cabildeos a ultranza, con ocultamientos de información, con sistemas informáticos amañados, con suplantación de urnas y otros etcéteras.
Hable, señor ugalde, pero hable usted de todo esto; hable con la verdad. Ya deje de andar con chistecillos para menores de edad, que la verdad no le cuadran; deje usted de intentar seguir “chamaqueándonos”. ¿A cuál vida institucional se refiere, señor Ugalde? ¿A los despojos que han quedado de ella? Yo se lo diré tal como es: La vida institucional ha sido pisoteada el mismísimo 2 de Julio desde las entrañas del IFE.
Yo, que no voy por candidato alguno, (para mí todos son iguales, al menos los que se venden), lo único que exijo como ciudadano es que se respete la verdadera voluntad de los mexicanos en las urnas. Digo, porque si de facto se trata de imponer a alguien, ¿a qué jugar a la farsa electoral?, ¿a qué gastar tanto dinero en ello para luego tirarlo a la basura? ¿Acaso no le hace falta plata al país? ¿No es cierto que estamos jodidos la mayoría de los mexicanos?
De chaqueteros como usted y sus compañeros consejeros ya estamos hasta las cachas en México, y también de políticos ladrones y mentirosos que hoy compiten por una causa y mañana están dando las espaldas para hacer su maridaje con el “mejor postor”. Por la vida institucional que usted invoca no hay respeto desde hace mucho, señor Ugalde, y usted lo sabe mejor que yo.
Lo he dicho en repetidas ocasiones y lo reitero ahora: Los políticos mentirosos, los líderes falaces y corruptos incrustados en las instituciones no son en absoluto diferentes de los criminales encerrados en las cárceles del mundo. La única diferencia visible estriba en que los primeros todavía andan sueltos pretendiendo seguir con sus engaños: ahora hasta sueñan con ejercer mandos vitalicios en la misma silla a la que nunca debieron llegar. Eso ha quedado claro después de las elecciones.
Y yo me pregunto: ¿Qué en nuestra sociedad civil no hay hombres probos y con calidad moral para hacerse cargo?, ¿gente honesta que no engañe a los mexicanos?
Ese hueso tendrá usted que lenzárselo a otro perro.