Transformar a un príncipe en una rana no es nada extraordinario y se consigue con relativa facilidad. Cualquier malhumorado jefe de sección lo lleva a cabo a diario. Pero transformar a una rana en un príncipe, eso exige en alto grado arte o magia, o amor.
Los secretos y misterios del olor humano no sólo desvelan a los científicos. También intelectuales y escritores lo han usado como argumento de novelas. Tal es el caso de la recientemente publicada “El perfumista de María Antonieta”, de Elisabeth de Feydeau, que narra la exuberancia y el derroche de la corte francesa antes de su caída.
Pero el libro que marcó a fuego el tema de la perfumería en la historia de la literatura es “El perfume”, de Patrick Süskind, cuya versión cinematográfica llegará a las salas locales la semana próxima.
Süskind escribió “El perfume” en 1985. El libro narra la historia de Jean Baptiste Grenouill, un perfumista y asesino abominable sin sentimientos, que tiene un don extraordinario para detectar olores.
El protagonista está empecinado en crear el perfume perfecto, aquel que pueda llevar a la gente a sentirse en el paraíso, como cuenta una vieja leyenda, una ambición sumamente megalómana. Sin embargo, su plan contempla la utilización de esencias humanas, provenientes de chicas bellas y vírgenes, las cuales son asesinadas por Jean Baptiste para el cumplimiento de sus objetivos.
La noticia de la llegada de la historia a los cines ha provocado un boom. La Editorial Planeta decidió lanzar una tirada especial de la novela con 15.000 ejemplares, en tanto una firma internacional ha creado una línea de fragancias alusivas a la historia.
Hace siete años, la firma Thierry Mugler, obsesionada con el libro, encargó a los perfumistas franceses Cristophe Landamiel y Cristophe Hornetz la tarea de probar hasta encontrar los aromas exactos descritos en la obra.
A tono con el lanzamiento del filme en todo el mundo, se crearon finalmente 15 fragancias que vienen en un cofre de lujo y que recrean el ambiente y las escenas más impactantes.