Durante décadas, a los expertos en temas del espacio les ha preocupado que un desecho orbital choque con una nave espacial y desate una reacción en cadena, una lenta cascada de colisiones que se expandiría durante siglos, diseminando el caos por los cielos.
En la última década, al tiempo que científicos coinciden en que la cantidad de objetos en órbita ha superado la "masa crítica" —o, en sus términos, la "densidad espacial crítica", es decir, el punto en el que una reacción en cadena se vuelve inevitable—, los temores de que ocurra son cada vez mayores.
A principios de este año, luego de medio siglo de crecimiento, la lista de objetos detectables (de un tamaño de 10 centímetros o más) alcanzó los 10 mil, incluyendo satélites "muertos", partes de cohetes desechadas, una cámara, una herramienta de mano y fragmentos en constante movimiento dejados por explosiones y pruebas destructivas.
Según expertos, una prueba realizada por China con un proyectil cuyo objetivo era deshacer un antiguo satélite en cientos de fragmentos de gran tamaño, significa que la reacción en cadena comenzará más temprano que tarde. Si sus pronósticos son correctos, la cascada podría poner en riesgo miles de millones de dólares invertidos en satélites avanzados y, a la larga, podría limitar el afán de la humanidad de alcanzar las estrellas.
Los expertos afirman que los primeros cálculos señalan que el satélite destruido dejó unas 800 piezas de desechos detectables que crecerán pronto a cerca de mil. Sea cual fuere el número, este es el peor episodio de ese tipo en la historia espacial.
Hoy, el próximo año o la próxima década, un fragmento de chatarra en movimiento comenzará la cascada, afirman los expertos.
"Es inevitable", dijo Nicholas L. Johnson, actual director del programa de desechos orbitales de la NASA. "Un fragmento de chatarra de tamaño significativo colisionará contra el fuselaje de una antigua nave y se crearán más escombros. Es una situación bastante adversa".
Geoffrey E. Forden, experto en armas en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, quien está a cargo del análisis de los escombros del satélite chino, dijo que probablemente China no tomó en cuenta la magnitud de los peligros indirectos que representaron las pruebas.
Donald J. Kessler, ex director del programa de desechos orbitales de la NASA, apuntó que analistas occidentales coinciden en que los escombros del satélite chino acelerarían el inicio de la reacción en cadena.
"Si los chinos no hubieran hecho la prueba, igual sucedería... sólo que no tan rápidamente."
Las advertencias sobre este fenómeno datan de 1978. Kessler y su colega, Burton G. Cour-Palais, escribieron en una revista especializada en geofísica que los escombros en movimiento, que a su vez crean más chatarra, con el tiempo producirán "un incremento exponencial en la cantidad de objetos, creando un cinturón de desechos alrededor de la Tierra".
Durante la guerra fría, Moscú y Washington generalmente ignoraron el peligro y, de 1968 a 1986, realizaron más de 20 pruebas de armas antisatélites que crearon nubes de chatarra. A menudo lo hacían a altitudes bajas desde las que los desechos resultantes caían rápidamente a la Tierra. Sin embargo, la cantidad de objetos creció al tiempo que más naciones lanzaban naves y satélites al espacio.
En 1995, cuando la cuenta superaba los 8 mil objetos, la Academia Nacional de Ciencias estadounidense publicó un amplio reporte en el que advertía de una inminente reacción en cadena.
Un año después, el nerviosismo aumentó cuando explotó el tanque de combustible de una nave estadounidense abandonada, generando 713 desechos detectables. En medio de esto, expertos identificaron las primeras colisiones que amenazaban con iniciar una reacción en cadena.
Poco tiempo después, Johnson, el nuevo director del programa de desechos orbitales de la NASA, y su colega J.C. Liou, publicaron un artículo en la revista Science que describía más detalladamente la creciente amenaza.
Aseguraron que actualmente las órbitas están tan atestadas que la reacción en cadena seguramente se desataría incluso si las naciones con programas espaciales dejaran de lanzar naves. "El ambiente es inestable y las colisiones se convertirán en el mecanismo con mayor capacidad para generar escombros espaciales".
Es inevitable la cascada de chatarra espacial que se nos avecina. Un fragmento de chatarra de tamaño significativo colisionará contra el fuselaje de una antigua nave y se crearán más escombros. Es una situación bastante adversa"
The New York TimesTags: Espacio, colisiones, naves espaciales, Nasa