Transformar a un príncipe en una rana no es nada extraordinario y se consigue con relativa facilidad. Cualquier malhumorado jefe de sección lo lleva a cabo a diario. Pero transformar a una rana en un prncipe, eso exige en alto grado arte o magia, o amor
¿Qué cosa es la locura? Es la ilusión elevada a la segunda potencia. Henri Frédéric Amiel.
Hay acontecimientos que pasan tan desapercibidos como el viento, otros que son como la brisa. Pero hay sucesos que son imprevisibles.
Basta con evocar los accidentes Murakamianos, (o los días Murakami como algunos les llaman), esos que surgen de repente en la cotidianeidad de un día. Los días Murakami son como un rayo de luz que lo trastoca todo, un grito desesperado, una trágica negación de la razón. Y a mi me ocurrió esto.
Temprano por la mañana, al salir del departamento, me topé con un pedazo de papel adherido a mi puerta. Molesto, lo arranqué de un tirón. Antes de lanzarlo a la basura me ganó la curiosidad. Estaba escrito en tinta roja. El papel decía:
“¿Recuerda a Patty Gijon? Esa mujer le necesita. Posiblemente ella no le busque,
pero ¿la buscará usted?
Con el papel en la mano cavilé sobre el asunto. ¿Se trataba de una broma? ¿Quien podría ser Patty Gijon? Pero sobre todo me pregunté si aquel nombre tenía que ver algo conmigo.
Por más que intenté, mi memoria no ubicó a nadie con ese nombre. Luego de hacer varios searching, desistí. Tiré el papel a la basura.
Por la noche, al revisar el correo, me hallé con un mensaje que el Hotmail había clasificado como spam. La remitente, según podía leer ahí, era una tal Patty Gijon. Lo abrí. El mensaje estaba en blanco. Me estremecí.
Quise borrarlo y olvidarme de toda esta absurda coincidencia cuando advertí que en la parte de abajo del correo había algo escrito en letra pequeña. Se trataba de un link.
Antes de hacer clic imaginé lo que hallaría: Un maldito virus, publicidad barata, algún discurso trasnochado, peticiones de ciertos príncipes de Nigeria atrapados en la ingente geografía de su país, o hasta una invitación a un sitio porno. Hice clic.
De brinco en brinco y de link en link fui a dar hasta un site dedicado al hosting de archivos para descarga. Lo que encontré al final del brincoteo fue un largo texto sin sentido que, de ponerlo todo tendría que rellenar tres o cuatro post más grandes que éste. Por ello sólo pondré un cachito para que se den una idea:
[…..] vuele desde los angeles a new york aeroméxico sexo con animales su línea amiga tengo de todo pee castings hidden amateurs solitas con webcams free fisting fóllese a maduras esposas desesperadas camarones para pelar a ver si vienen a la pag por eso patty gijon ya no manden mas desnudos los blogger del futuro estan en sexo con putas baratisimo google aumenta no me manden chingada pendejos pero xenia y logia es como si fuera su segundo aire lo encontraron decia patty los anuncios el aire la coca cola por mexicana gijon ya valio por puta se fue después yahoo todito free hosting hija de la chingada myspace maridos engañados version beta levanten soldados nueva especie en la antartica los kamikazes cultura y compromiso espectaculos iwo jima el tiempo de europa el imparcial videos de youtube spam lesbianas lolitas con cam cd dildos sexmachines no olvide potros reservar trios office girls housewife [….]
Desde luego que a nadie sorprendería encontrarse con este tipo de chorradas. Pero no me quedó claro por qué un inédito nombre de mujer me aparecía en dos ocasiones en un mismo día. Un día Murakami.
Quise olvidarme del asunto y dejé pasar la vida. Más no por eso desistí de revisar por las mañanas la puerta de mi departamento.
Dos semanas después recibí una carta. Se ve que la metieron por debajo de la hoja de madera. La abrí. Había allí una petición de dinero escrita con tinta roja. O pagaba yo una cantidad respetable, o alguien, una tal Patty Gijon lo lamentaría.
Me indicaban también que en un conocido periódico de la ciudad publicarían una nota en cierta fecha específica. Decidí esperar el día.
Aquel día, con el diario en la mano revisé las hojas con desesperación hasta que la encontré. Era una nota minúscula. Me daban una dirección para entregar el encargo.
No sabía qué hacer. Nunca acudí a la cita.
Hoy precisamente se cumple un año de aquél suceso tan extraño, de aquél día Murakami. Y aunque no he llegado a sentir remordimientos, en ocasiones me cuestiono seriamente si la situación fue más que un engañoso asunto de dementes.
Porque hoy se ha repetido la historia; justo hoy me he topado con otro día Murakami.
Caminando hacia el estacionamiento me alcanzó de pronto un jovenzuelo. Cargaba un hatillo de periódicos. Me entregó un papel y desapareció. De momento pensé que se trataba de publicidad ambulante.
Ya en el auto, antes de abandonar el edificio, leí en el papel:
Hoy se ha cumplido un año. Gracias por no acudir.
Patty Gijon.
Frené el auto de golpe y me miré al espejo. Estaba pálido, sudoroso, aturdido.
Hay sucesos que son imprevisibles.
¿Coincidencias absurdas?
Sólo sé que son los días Murakami, como algunos les llaman.
Joder, de momento me parecía todo, menos un cuento. La verdad es que esta bastante bueno, te mete en el tema y al final... oues la vuelta de tuerca indefinida y precisa como la guillotina francesa, jeje.
te felicito