Transformar a un príncipe en una rana no es nada extraordinario y se consigue con relativa facilidad. Cualquier malhumorado jefe de sección lo lleva a cabo a diario. Pero transformar a una rana en un príncipe, eso exige en alto grado arte o magia, o amor.
La naturaleza es destruida ante nuestros ojos sin que hagamos nada para protegerla.
Las drásticas consecuencias del cambio climático y la deforestación podrían causar graves daños a 60 por ciento de la selva amazónica o incluso llevar a su desaparición antes de 2030, de acuerdo con el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).
En los próximos 23 años la deforestación de la cuenca del Amazonas produciría entre 55 mil 500 y 96 mil 900 millones de toneladas de dióxido de carbono, sostiene un informe del fondo. La segunda cifra equivale a los gases de efecto invernadero que se emiten en todo el mundo en dos años. Además, la destrucción de la selva amazónica acabaría con uno de los estabilizadores claves del sistema climático mundial.
El Amazonas, donde está más de la mitad de la selva mundial, funciona como un importante pulmón del planeta –absorbe el dióxido de carbono y emite oxígeno–, pero la tala masiva y la quema de rastrojos para cultivar la tierra hacen que el carbono acumulado en los árboles salga a la atmósfera.
“No se puede infravalorar la importancia de la selva amazónica para el clima mundial”, dijo Dan Nepstad, uno de los autores del informe. “No sólo es esencial para enfriar la temperatura del planeta; también es una gran fuente de agua que podría bastar para influir en algunas de las grandes corrientes oceánicas y, por encima de todo, es un almacén masivo de carbono”, explicó.
Según el informe, si persisten los métodos agrícolas y ganaderos actuales y continúan los incendios, las sequías y la tala masiva, 55 por ciento de la selva amazónica habrá desaparecido o se habrá dañado gravemente en 2030 y otro cuatro por ciento sufrirá notablemente si, como predicen los científicos, las lluvias disminuyen diez por ciento. De acuerdo con WWF, el descenso de las precipitaciones podría alcanzar 20 por ciento.
“Todavía podemos frenar la destrucción de la selva amazónica, pero necesitamos el apoyo de los países ricos”, dijo Karen Suassuna, de WWF Brasil. “Nuestro éxito depende de lo rápido que esas naciones reduzcan sus emisiones de gases de efecto invernadero, causantes del cambio climático”, añadió.
Pues bueno, es una tristeza que esté sucediendo esta desgracia en nuestra generación, de verdad lo digo.