Transformar a un príncipe en una rana no es nada extraordinario y se consigue con relativa facilidad. Cualquier malhumorado jefe de sección lo lleva a cabo a diario. Pero transformar a una rana en un príncipe, eso exige en alto grado arte o magia, o amor.
Mil disculpas para todos los que me solicitaron el libro de "Las
Hormigas". Informo que acabo de remitir el libro a todos los que
estaban en espera. Disfrútenlo.
Saludos a todos los lectores y gracias
por sus visitas.