Bueno,
primero la nota:
El
periodista Carlos Loret de Mola se disculpó por el tono agresivo con el que
entrevistó la víspera a Alfonso Álvarez, realizador mexicano que obtuvo un
premio en un concurso paralelo al Festival Internacional de cine de Cannes, la
semana pasada.
"Cuando
uno hace una entrevista siempre se genera polémica, hay quienes están a favor y
quienes están en contra, pero a propósito de la entrevista a Alfonso Álvarez me
hicieron llegar correos electrónicos, llamadas telefónicas y hasta fax, para
reclamarme por el tono agresivo con el que lo cuestioné", dijo.
Durante su
programa televisivo Primero noticias, explicó que su reacción se debió a una
especie de decepción, "yo me había entusiasmado mucho" con la
historia del joven con aspiraciones a ingresar al séptimo arte, por su historia
de hacer un buen trabajo con poco presupuesto y por no tener dinero para ir a
recoger su premio.
Narró su
impresión al recibir información donde se mencionaba un presunto plagio de
Álvarez, "me lleve un susto, porque es muy grave ya que se trataba de un
asunto muy irregular", afirmó.
Loret de
Mola justificó su actitud al señalar que además de ser reportero es un ser
humano y que su reacción "dura" del día de ayer fue producto de la
desilusión y reiteró que se equivocó en el modo de tratar el tema.
Ahora el
comentario:
Es axiomático
que el señor Loret de Mola, que se dice periodista, aprovecha todo escenario
para evidenciar su falta de tolerancia a los errores humanos. Y no quiero
justificar lo injustificable, por supuesto, sino sólo decir lo que todo el mundo sabe: que es de humanos errar.
Para empezar, la
primera cosa que yo le preguntaría al señor Loret, ya que tan honrado se muestra consigo mismo, es: ¿acaso alguna vez no ha plagiado usted noticias? ¿Puede tirar la primera piedra como tantas veces lo ha hecho
por TV? Soberbia,
esa es la palabra y el calificativo que define a este periodista –o más bien
dicho, a este lector de noticias-.
¿Qué es lo que defiende o dice defender el señor Loret con tanta bravata exhibicionista por TV? ¿Por qué se desgarra las vestiduras? ¿Por qué quiere hacer leña del árbol caído?
Basta ver
algunas de sus “entrevistas políticas” para saber cual es el manantial de donde
brota su inspiración. Hay que decir, no obstante, que una cosa es el colorete distintivo de sus
inclinaciones y otra muy distinta la falta de respeto a sus entrevistados y al
público.
Y todo esto
lo hace, naturalmente, con bombo y platillo, escudado en el apoyo de su señor patrón y explotando
la penetración de un canal que a fuerza de repetir consejas sin sentido y de divulgar
chismes y publicidad barata a precio caro ha logrado meterse por los ojos del
que todavía lo mira.
Es claro que los personajes públicos que sirven a los intereses ideológicos de su televisora son "entrevistados" con guiones preparados al efecto, pero los que no, son brutalmente tratados, excomulgados, descalificados, agredidos e insultados con vergonzante desvergüenza.
Desde hace
mucho ha quedado claro el oprobioso interés de los grupos monopolizantes e
idiotizantes que manipulan la información y el entretenimiento en México, grupos que
sirven al poder y envenenan al espectador. De modo que
a otro perro con ese hueso, señor Loret, y no me salga usted con cuentos y bañitos de pureza que solo son
disculpas disfrazadas que le vienen grandes.
Usted debería saber que este cortometraje, gracias a la deficiente redacción de los periódicos y al manejo vulgar de periodistas como usted, no ganó como ustedes han difundido a los cuatro vientos, el premio al mejor cortometraje del Festival de Cannes. Le invito a que consulte la página oficial del festival. Allí están los trabajos galardonados y en ningún lado aparece el cortometraje al que usted alude en su entrevista.
Si acaso, al cineasta mexicano Alfonso Álvarez, que se atrevió a filmar una historia pública le dieron, como consolación, una computadora como premio y una camarita como recuerdo. Y esas pequeñas cosas no salen publicadas en las listas de los "grandes premios". ¿Pero que tal la historia?
¿Tono agresivo? Al pan pan y al vino vino señor Loret.
Por lo demás, usted solamente es hasta hoy un pequeño déspota.
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