Para Ripley.
Hace algunos meses, en
Polonia, el escritor Krystian Bala enfrentó un juicio que debía determinar
si la novela que escribió se inspiró en una noticia de periódico sobre el
asesinato de un empresario, o si él cometió el asesinato para luego escribir la
novela.
En la novela "Amok",
Bala describe cómo un empresario es asesinado luego de sufrir torturas a manos
de su captor.
Según Bala, se inspiró en el asesinato de Dariusz J., un
empresario cuyo cadáver mutilado apareció en diciembre de 2000 en el río Oder,
cerca de la frontera polaca con Alemania.
En su momento, la investigación policial no dio ningún resultado concreto. Quizá la pista más significativa fueron unos correos electrónicos que llegaron de Indonesia y Corea y describían el asesinato como el crimen perfecto, ese viejo sueño de la humanidad.
Investigación
reabierta
Cinco años más tarde, la policía recibió una llamada anónima
sugiriendo que leyeran la novela "Amok", publicada tres años después
del crimen. La policía encontró asombrosas similitudes entre la novela y el
crimen, similitudes que solo podían conocer los investigadores o el asesino.
El escritor fue arrestado, pero luego de tres días de
interrogatorio, en el que Bala asegura que fue torturado, fue puesto en
libertad por falta de pruebas.
La prensa polaca se burló de los desvaríos literarios de la
policía, pero la investigación continuó.
En un momento la perseverancia dio resultado. La policía
descubrió que Bala había estado en Corea e Indonesia en la misma época en que
se enviaron los correos electrónicos que hablaban del crimen perfecto.
Después se supo que, cuatro días después del crimen, Bala
había vendido un celular idéntico al que tenía el empresario asesinado. Y se
empezó a perfilar un posible motivo: el empresario era amigo de la ex esposa
del escritor.
Según el abogado del escritor, todas las pruebas son
circunstanciales.
¡De película!
BBC Mundo