domingo, 03 de agosto de 2008


National Geographic ha publicado hace poco lo siguiente:

“Los ojos egipcios están de moda otra vez, con celebridades que delinean sus párpados como Cleopatra. La finalidad siempre ha sido que los ojos resalten.

En el antiguo Egipto, sin embargo, mejorar la apariencia también tenía un significado espiritual. Una peluca lujosa endurecida con cera de abejas, por ejemplo, era un símbolo sexual poderoso que vinculaba a su portador con Hathor, la diosa de la belleza.

Es probable que la pintura de ojos verde, o wajdu, sirviera para invocar su protección.

En la muerte, los cosméticos creaban un aspecto fértil y juvenil, considerado esencial para renacer en el más allá. Usado tanto por hombres como por mujeres, el maquillaje quizá tuvo además beneficios terrenales.

El delineador de ojos negro –conocido como mesdemet en la antigüedad y kohl, del árabe, en la actualidad–, se dice que repelía a las moscas, eliminaba los reflejos del sol y contenía sulfuro de plomo y cloro, que actuaban como desinfectantes (no ha perdurado evidencia alguna de ningún efecto tóxico del plomo).

Los aceites y las cremas aromáticos conservaban la humedad de la piel; algunos se daban, incluso, como sueldo.

También había muchos remedios contra las arrugas, quizá de resultados tan cuestionables como los de hoy.”

Hasta aquí la nota.

Ahora mismo estoy recordando por cierto un descubrimiento arqueológico relativamente reciente en el que se documentó que Jezabel, una de las reinas más influyentes en el reino del Israel antiguo, usó en efecto maquillajes de diversos colores y procedencias para sus rituales religiosos.

Los textos bíblicos consignan que esta reina fue una fiel adoradora de Baal y Ashtoreth, y que durante el reinado de su marido Acab se hacían sacrificios de niños en los lugares altos de Samaria.

Una caja emblemática de piedra que acredita el uso de estos maquillajes y colorantes fue encontrada en un cuarto de marfil que el propio Acab construyó, y de cuya procedencia ha quedado constancia escrita en los Libros de las Crónicas de los reyes del Israel antiguo.

De manera que esta práctica es tan vieja como el antiquísimo oficio de vender el cuerpo al mejor postor.

Vale.

 


Tags: National Geographic, Egipto, Israel

Publicado por OswaldoLilly @ 5:10
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