En un lluvioso fin de
semana de pascua, hace 50 años, una multitud salió de Londres para marchar
cuatro días en favor de la incipiente causa del desarme nuclear.
Un movimiento nuevo requiere de un símbolo nuevo, y el que
portaban llevaba un logotipo simple, que desde entonces se convirtió en un
emblema universal de la paz.
No es ni la pisada de una paloma ni la de una gallina, como
han dicho en son de burla los belicistas.
Para su diseño, el artista Gerald Holtom se basó en las
iniciales de desarme nuclear (N+D), pese a que después dijo que también lo
representaba a él mismo desesperado, mostrando las manos abiertas y hacia
abajo.
De manera intencional, no fue registrado nunca en derechos
de autor, y se utilizó para todo, desde las protestas contra la guerra de
Vietnam hasta para anunciar cigarrillos; es fácil de identificar, y también de
dibujar con errores.
Pat Arrowsmith, hoy de 78 años, ayudó a planear esa marcha,
y aún acude a este tipo de eventos. Un error común –no dibujar la pata central–
convierte a un signo de paz en el logotipo de Mercedes-Benz.
Ella siempre lo corrige: “De inmediato saco mi bolígrafo”.
National Geographic
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