lunes, 25 de agosto de 2008



En esta Semana que termina y estando aún en Beijing (salimos hasta pasado mañana rumbo a Londres), hay dos cosas de las que quiero hablar.

Una por supuesto es la misma que algunos medios del mundo lanzan hoy al aire: ¿Han sido los juegos olímpicos de China los mejores de la historia?

Y la otra es, no faltaba más, la reunión de seguridad que las autoridades de México han convocado apenas para este jueves que acaba de pasar.

Bien. Respecto de la primera, la contestación es difícil, porque para asegurar una respuesta se necesitaría primero, a mi juicio, haber asistido por lo menos a todos los juegos olímpicos de los últimos 50 años, y eso sí que está en chino. Del asunto de la objetividad, erudición, y hasta imparcialidad para opinar en caso de que alguien reuniera el requisito, mejor no hablo.

¿Fueron los de Beijing los mejores juegos olímpicos de la historia? Como que suena absurdo plantear de este modo la cuestión, por cuanto los chinos tuvieron a su disposición tecnología que, para decirlo rápido –y este es sólo un factor más de diferenciación-, ni siquiera existía hace apenas cuatro años. Así de simple.

El otro punto se refiere a lo que sucedió en México esta semana que pasó: El gobierno ha convocado a una reunión extraordinaria de los mandos cupulares políticos para “concertar un pacto nacional" en contra de la delincuencia y la inseguridad.

Bueno, para empezar, es absurdo pensar que la delincuencia y la inseguridad en México -que justamente tiene sus bien cimentadas raíces en la corrupción política cupular- se pueda resolver en una reunión así, aunque estén presentes todos los mandos cupulares.

Y no digo que el problema sea fácil de resolver, pero con reuniones como esta, donde acude gente que vive de engañar y esquilmar a otros, seguro nunca se resolverá.

Hay una antigua y quizá no tan conocida sentencia acerca de esto: La dijo Ciro el persa: “No creo en hombres improductivos que se reúnen en las plazas para engañarse unos a otros.”

Para ser francos, creo que hay al menos dos cosas que se tienen que considerar antes de convocar a nada:

  1. Hay que actuar legalizando las drogas. Muerto el perro se acabará la rabia.
  2. Que esta cúpula política acepte su responsabilidad y se ponga a cuentas con la justicia y la sociedad, dejando el paso libre a personas de la sociedad civil para que se hagan cargo del país.


Resueltos estos dos puntos ya no serían necesarias ni convocatorias ni convocantes, ni juntas ni ladridos, ni golpes de pecho ni posiciones de falsa dignidad en algunos de los mediocres y corruptos políticos que, sin ninguna calidad moral y con la cola enlodada, todavía se atreven a vociferar sobre algo que ellos mismos  han provocado en nuestra queridísima Patria.

Ponerse a cuentas con la ciudadanía es lo que se necesita. Todo lo que se diga o se pacte o se firme sin esto, no servirá para nada.

Un abrazo a mis sufridos compatriotas desde Beijing.

 


Tags: Beijing, China, inseguridad, México

Publicado por OswaldoLilly @ 19:28
Comentarios (1)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Visitante
martes, 26 de agosto de 2008 | 6:57
Ciertisimo lo que dices.