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En esta Semana que
termina y estando aún en Beijing (salimos hasta pasado mañana rumbo a
Londres), hay dos cosas de las que quiero hablar.
Una por supuesto es la misma que algunos medios del mundo lanzan
hoy al aire: ¿Han sido los juegos olímpicos de China los mejores de la historia?
Y la otra es, no faltaba más, la reunión de seguridad que
las autoridades de México han convocado apenas para este jueves que acaba de pasar.
Bien. Respecto de la primera, la contestación es difícil,
porque para asegurar una respuesta se necesitaría primero, a mi juicio, haber
asistido por lo menos a todos los juegos olímpicos de los últimos 50 años, y
eso sí que está en chino. Del asunto de la objetividad, erudición, y hasta
imparcialidad para opinar en caso de que alguien reuniera el requisito, mejor no
hablo.
¿Fueron los de Beijing los mejores juegos olímpicos de la
historia? Como que suena absurdo plantear de este modo la cuestión, por cuanto
los chinos tuvieron a su disposición tecnología que, para decirlo rápido –y este es sólo
un factor más de diferenciación-, ni siquiera existía hace apenas cuatro años. Así de simple.
El otro punto se refiere a lo que sucedió en México esta semana que pasó: El
gobierno ha convocado a una reunión extraordinaria de los mandos cupulares políticos para
“concertar un pacto nacional" en contra de la delincuencia y la inseguridad.
Bueno, para empezar, es absurdo pensar que la delincuencia y la inseguridad en
México -que justamente tiene sus bien
cimentadas raíces en la corrupción política cupular- se pueda resolver en una reunión
así, aunque estén presentes todos los mandos cupulares.
Y no digo que el problema sea fácil de resolver, pero con
reuniones como esta, donde acude gente que vive de engañar y esquilmar a otros, seguro
nunca se resolverá.
Hay una antigua y quizá no tan conocida sentencia acerca de esto: La dijo
Ciro el persa: “No creo en hombres improductivos que se reúnen en las plazas
para engañarse unos a otros.”
Para ser francos, creo que hay al menos dos cosas que se
tienen que considerar antes de convocar a nada:
Resueltos estos dos puntos ya no serían necesarias ni convocatorias
ni convocantes, ni juntas ni ladridos, ni golpes de pecho ni posiciones de falsa dignidad en
algunos de los mediocres y corruptos políticos que, sin ninguna
calidad moral y con la cola enlodada, todavía se atreven a vociferar sobre algo
que ellos mismos han provocado en nuestra queridísima Patria.
Ponerse a cuentas con la ciudadanía es lo que se necesita. Todo lo que se diga o se pacte o se firme sin esto, no servirá
para nada.
Un abrazo a mis sufridos compatriotas desde Beijing.
Tags: Beijing, China, inseguridad, México