Los científicos la
han llamado "hormiga de Marte", Martialis
heureka, por sus extrañas y singulares características.
Se trata de una especie de hormiga ciega, subterránea y
depredadora de unos dos a tres milímetros de largo.
El hallazgo, publicado en Proceedings of the National
Academy of Sciences, (Actas de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos)
fue hecho por investigadores de la Universidad de Texas, en Austin, EE.UU.
Tal como señalan los autores, la nueva hormiga tiene una
combinación de características que nunca antes habían sido registradas.
"Es una especie adaptada a habitar bajo la tierra, es
pálida, y no tiene ojos pero sí grandes mandíbulas que creemos utiliza para
capturar a su presa" afirma el biólogo Christian Rabeling, quien dirigió
la investigación.
Según el investigador, el hallazgo "ayudará a los biólogos a entender mejor la biodiversidad y evolución de las hormigas, que son insectos abundantes y ecológicamente importantes".
Muchas más
Rabeling y sus colegas encontraron el único ejemplar
conocido de la hormiga marciana en 2003, en un lecho de hojas en la Empresa Brasileira
de Pesquisa Agropecuária, en Manaus, Brasil.
Después de llevar a cabo análisis morfológicos y genéticos,
los científicos se dieron cuenta de que se trataba de una nueva especie, género
y subfamilia de hormiga.
"El hallazgo revela que existen muchas otras especies,
posiblemente de gran importancia evolutiva, todavía escondidas bajo la tierra
en las selvas tropicales", afirma Rabeling.
Las hormigas evolucionaron de las avispas hace más de 120 millones de años.
Subterránea
Los investigadores creen que probablemente estos insectos
evolucionaron rápidamente y crearon diferentes linajes, algunas especializadas
en habitar bajo la tierra, otras en lechos de hojas o árboles y otras
generales.
"El hallazgo -dice Rabeling- apoya las teorías de que
los depredadores ciegos subterráneos surgieron en el inicio de la evolución de
las hormigas".
Pero esto, agrega, no quiere decir que el ancestro de todas
las hormigas fue ciego y subterráneo, sino que estas adaptaciones surgieron en
el inicio y han persistido con el paso de los años.
"Basados en los datos y el registro fósil -afirma el
investigador- asumimos que el ancestro de esta hormiga era similar a una
avispa".
"Quizás se parecía al Sphecomyrma, un fósil de la era cretácea, que ha sido reconocido como el eslabón perdido evolutivo entre avispas y hormigas".
BBC Mundo.
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