Bueno, primero la nota.
El Universal Online publica hoy que la reina
Isabel II ha perdido algo así como unos 37 millones de libras (más o menos 47.5
millones de euros) al depreciarse sus inversiones en bolsa debido a la crisis
financiera, según el "Daily
Express".
De acuerdo
con el periódico, la reina tenía el pasado abril una fortuna cifrada en 320
millones de libras (411 millones de euros), que incluía 100 millones de libras
(128 millones de euros) de su cartera de inversiones.
Según el
rotativo, las caídas de la bolsa de Londres han depreciado un 37 por ciento su cartera,
en la que predominan las inversiones en empresas del Reino Unido que cotizan en
el índice FTSE-100.
Por otra
parte, el "Daily Express" publica también que la soberana planea
abrir al público por primera vez los jardínes del palacio de Buckingham, su
residencia oficial en Londres, en un intento de recaudar fondos para su
mantenimiento.
Los
jardínes se abrirán a grupos de 25 personas en días concretos de abril, mayo y
junio.
Ahora el comentario:
Habráse
visto.
Bueno, yo
pienso que la señora hace esto por el miedo terrible que le debe producir la
referida depreciación de su cochino dinero, el miedo de quedarse en la calle. ¡Pobres
ricos!
Es terrible
que se anuncien estas cosas en los diarios, en tanto millones de personas en
todo el mundo no tienen ni para comprar un pedazo de pan para comer el día de
hoy. ¡El mundo se ha olvidado de los pobres!
Y los ricos,
sumidos en su ignominioso egoísmo, sólo están pensando –lo dicen los periódicos-
en cómo incrementar sus tesoros, en cómo aumentar sus riquezas, o en su
defecto, en cómo recuperarse de las pérdidas por especular en las engañosas bolsas
de valores del mundo.
Es el
resultado, claro, de andar sudando el dinero. ¡Por Dios! Si la jodida crisis financiera
mundial no respeta ni a las reinas.
Ahora mismo,
para no dejar, me ha venido a la mente aquella vieja sentencia del Señor Jesucristo:
(Mateo 6: 20-21)
…Haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.
Porque
donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
Digo, por
si la señora reina lo llegase a leer, jeje.
Felicidades
a la reina por sus Jardines de Buckingham…
si no fuera por ellos, ¿qué sería de sus tesoros terrenales, señora mía?
Y no olvide
la sentencia bíblica:
Dios la estará conducendo al arrepentimiento cada día que le resta de vida.