El obispo de Ecatepec, México, Onésimo Cepeda nos tiene acostumbrados a los escándalos.
Pero el más
reciente episodio de este tipo -su intento por cobrar un "préstamo"
por 130 millones de dólares que supuestamente le hizo a una integrante, ya
fallecida, de la familia Azcárraga- lo tiene a la puerta de un tribunal.
A menos
que, según los abogados que denunciaron al frívolo obispo de Ecatepec por presunto fraude procesal, disponga de
influencia divina, que la
Iglesia lo proteja o que él mismo utilice sus influencias
políticas y empresariales para quedar impune...
A
principios de octubre, el obispo de
Ecatepec, Onésimo Cepeda, recibió en sus oficinas a los abogados Xavier Olea
Peláez y Arsenio Farell Campa, quienes le preguntaron de dónde había sacado los
130 millones de dólares que, según el obispo, le prestó a la señora Olga
Azcárraga Madero.
"Ese
dinero salió de los padres pobres de Ecatepec", les contestó el prelado,
desdeñoso.
Los
abogados no le creyeron. Más aún, le advirtieron al obispo que podrían iniciar
un juicio en su contra porque suponían que ese préstamo multimillonario jamás
se dio.
"Pues
inicien el juicio. ¡Inícienlo!", desafió Onésimo.
Olea y
Farell salieron de la reunión sin haber conseguido ningún acuerdo, como
pretendían.
Y, en
efecto, el 15 de octubre denunciaron al prelado ante la Procuraduría General
de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) por presunto "fraude
procesal", pues, afirman, simuló el cuantioso préstamo con la intención de
apoderarse de la valiosa colección pictórica que dejó la ya fallecida señora
Azcárraga.
Vivir para
ver.
Revista Proceso.