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Para muchos,
la idea de pasar horas sentado en una terminal de aeropuerto
esperando una conexión o a algún pasajero amigo cuyo vuelo se ha demorado, es
por donde se lo mire, una pesadilla.
Quizás por eso resulte difícil comprender qué está
haciendo en el aeropuerto internacional de México Hiroshi Nohara, un japonés
que llegó tres meses atrás y que por el momento, no tiene la menor intención de
irse.
Nohara llegó a la Terminal 1 del Aeropuerto Benito Juárez en un avión de United Airlines proveniente de Tokio, vía San Francisco.
En un principio, este japonés de 41 años, pelo rojizo
y barba tupida, parecía un turista más, pero a los pocos días, el personal
aeroportuario comenzó a notar su presencia diaria en los pasillos y en la zona
de comidas rápidas.
Cuando se le preguntó por qué había decido quedarse
allí, Nohara esbozó una explicación que más que aclarar, oscurece:
"No sé por qué. No hay ninguna razón por la que
elegí México. Pero si tengo que dar una respuesta, sería que deseaba respirar
el aire de México en el aeropuerto".
Esta respuesta no hizo más que dejar atónitas a las
autoridades aeroportuarias, que en vano han tratado de movilizar a este
ciudadano japonés que dice no hablar inglés y que a estas alturas, ya ha
incorporado algunas frases de español a su vocabulario.
"No podemos hacer nada respecto a esta persona", le dijo a la BBC Víctor Manuel Mejía, vocero del aeropuerto, "tiene todos los papeles en regla (pasaporte vigente, permiso de la Oficina de Migraciones que caduca en marzo de 2009 y boleto de regreso) y sus actividades no alteran el orden... digamos que no molesta".
Otros casos
Pero por extraño que parezca, éste no es el único caso
de una persona que por algún motivo decide hacer del aeropuerto su casa. En
2007, una mujer se instaló entre mostradores y salas de espera en el aeropuerto
de San Pedro Sula, en Honduras.
De hecho, otro casos han inspirado hasta películas.
¿Recuerdan la película "La
Terminal", en la que un hombre de Europa del Este
-interpretado por Tom Hanks- se queda atrapado en el aeropuerto de Nueva York?
La cinta está basada en una historia real: la de un iraní que vivió en el aeropuerto Charles de Gaulle de París por más de una década.
Camino a la
fama
El único problema que sí parece presentar Nohara es el
del aseo, comenta Mejía: a juzgar por su olor, el japonés no se baña desde hace
semanas... o meses.
Sin embargo, esto no ha impedido que la gente se le
acerque para regalarle una manta o alimentos ("aunque sabemos que paga por
lo que consume con una tarjeta de crédito", dice Mejía) para hacer más
grata su cada vez más larga estadía.
Muchos se le acercan para tomarle fotografías o
conversar con él y los medios lo han convertido en una pequeña celebridad
local. No faltan en los canales de televisión mexicanos entrevistas con Nohara
y hasta reportes diarios de sus actividades.
Pero aunque Nohara no se ha negado a conversar con los medios, su presencia en el aeropuerto continúa siendo un misterio.
Tal es así, que han comenzado a circular una serie de
mitos alrededor de su figura.
A él "le gusta mucho México y le agradan cada vez
más los mexicanos y por ahí hay alguna versión que dice que le gustaría ser
adoptado por una familia mexicana. También hay otra versión periodística que
dice que salió a conocer el Estadio Azteca, pero eso no nos consta", dijo
Mejía.
BBC Mundo