Transformar a un príncipe en una rana no es nada extraordinario y se consigue con relativa facilidad. Cualquier malhumorado jefe de sección lo lleva a cabo a diario. Pero transformar a una rana en un prncipe, eso exige en alto grado arte o magia, o amor
Oh Keiko, lástima que no entiendo japonés. Quiero decir que a ver si ella se pasa un día por aquí y nos explica, en un comentario, de qué va esta en [...] Leer articulo ...