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Vale.
En México, quizá como un efecto de las
intensas campañas
de publicidad, se ve a “La Comer”
como parte importante de la proveeduría tradicional y familiar de abarrotes y
derivados hacia el hogar.
Y esto, de
alguna manera, hace que se sienta cierta nostalgia por esta gran cadena que hoy
lucha por mantenerse viva sobre otras tiendas de autoservicios a todas luces
extranjeras.
Comercial
Mexicana es la tercera cadena de tiendas de autoservicio del país, y hoy se
anuncia en La Jornada que perdió
este viernes 5 de diciembre la posibilidad de acogerse a la protección de la ley para negociar
sin presión con sus acreedores una deuda por 2 mil 500 millones de dólares sin
que sus bienes puedan ser sujetos de embargo.
Mientras,
la incertidumbre en torno a la capacidad de pago de la empresa, que da empleo a
40 mil 500 personas, redujo el valor en libros de la compañía a una fracción
del monto de su deuda. ¿Qué es lo que va a pasar?
El juzgado
primero de distrito en materia civil rechazó este viernes una petición hecha
por Comercial Mexicana para que el Poder Judicial reconsiderara la negativa a
conceder a la empresa la protección de la ley de concursos mercantiles, que le
hubiera permitido renegociar sus pasivos sin los riesgos de perder el control
de la administración o ser embargada en sus bienes.
“Ante esta
resolución, la
Controladora Comercial Mexicana se encuentra evaluando las
acciones a seguir en el contexto de sus esfuerzos de restructura y reitera su
completa confianza en el Poder Judicial”, aseguró la empresa de autoservicios
este viernes después de conocer la resolución de los tribunales.
“Es difícil
de entender las razones por las que los jueces han negado en tres ocasiones el
concurso mercantil a esta empresa”, aseguró a este diario Jorge Espíndola, uno
de los mayores especialistas en México en la materia y quien ha sido
representante tanto de empresas como de acreedores en juicios similares, además
de fungir en varias ocasiones como síndico de compañías que han obtenido el
beneficio de la ley.
Explicó que
en esta etapa del procedimiento, los jueces que conocieron de la solicitud de
concurso mercantil de la cadena de autoservicios sólo estaban obligados por la
ley a verificar la documentación de la empresa, sin entrar al fondo del asunto
o juzgar si la compañía tiene vencido más de 35 por ciento del total de sus
obligaciones, uno de los requisitos para recibir el beneficio.
“El
concurso mercantil da a una empresa en dificultades de liquidez la tranquilidad
para sentarse a negociar sin presión, ese es el sentido de la ley y no entiendo
por qué en esta etapa del proceso, en la que sólo se deben presentar documentos
como la escritura, los estados financieros, las auditorías, documentos que toda
empresa tiene a la mano, se ha negado el beneficio. El juez, en esta etapa del
proceso, no está autorizado para entrar a estudiar aspectos de fondo”, añadió
Jorge Espíndola.
El 9 de
octubre pasado, mientras la crisis de liquidez en los principales mercados
financieros del mundo provocaba una devaluación de 25 por ciento en el valor
del peso frente al dólar, Comercial Mexicana debió reconocer públicamente que
había contratado “derivados financieros”, un instrumento que le generaba dividendos
mientras la moneda mexicana se mantenía abajo de 11 pesos por dólar, pero que
se revirtieron en pérdidas cuantiosas en cuanto la paridad salió de esos
parámetros.
Ese día, la
controladora de la cadena de autoservicios informó a la comunidad de inversionistas,
a través de un comunicado remitido a la Bolsa Mexicana de
Valores, que no podía hacer frente a vencimientos de deuda por 400 millones de
dólares e inició, desde entonces, las gestiones judiciales para obtener la
protección de la legislación de concurso mercantil.
La
declaración de concurso mercantil fue negada por los jueces en dos ocasiones,
por lo que la
Comercial Mexicana presentó un recurso para que fuera
revocada la negativa, el mismo que ayer fue rechazado.
Cuando una
empresa logra la protección de la ley de concursos mercantiles, se inicia un
proceso de conciliación en el que se busca un acuerdo entre la deudora y los
acreedores para evitar la quiebra de la empresa, con la participación de un
especialista nombrado por una entidad del Poder Judicial.
En esta
etapa, la empresa deudora suspende pagos, pero sigue con la administración. Si
no hay acuerdo, se declara la quiebra, que tiene por objeto la venta de bienes
y el pago de acreedores, hasta donde alcance el dinero, según cada uno de ellos
haya reclamado, a través de una demanda, la liquidación de la deuda.
El jueves
pasado, Comercial Mexicana reconoció que enfrentaba deudas originadas por haber
especulado –ese término fue empleado en octubre por la Secretaría de Hacienda
y el Banco de México al referirse específicamente a las operaciones realizadas
por esta empresa— con derivados financieros por dos mil 200 millones de
dólares, además de otras garantías por liquidar de 310 millones de dólares.
Comercial
Mexicana aseguró ayer que mantiene las negociaciones con sus acreedores
financieros, con el fin de, añadió, “llegar a un acuerdo satisfactorio para
todas las partes”.
Respecto de
los dos mil 200 millones de dólares de la deuda originada por sus operaciones
con derivados, los acreedores de la Comercial Mexicana
son: Banamex, Santander, Goldman Sachs, Barclays, Merrill Lynch y JP Morgan.
Ninguno de ellos, de acuerdo con la información disponible hasta ayer por la
tarde, había presentado demandas de embargo, como sí lo hizo esta semana otro
de sus acreedores, BBVA Bancomer.
Además de
los pasivos originados por su operación con derivados, que son equivalentes a
34 mil 500 millones de pesos, la deuda de Comercial Mexicana es de 25 mil 748
millones de pesos, según cifras de la propia empresa actualizadas a septiembre
de 2008. La empresa tiene activos por 44 mil 864 millones de pesos, que
equivalen a 74 por ciento de la suma de sus pasivos y de las pérdidas con
derivados, que es de 60 mil 248 millones de pesos.
Caen las acciones
En el
mercado de valores mexicano, la incertidumbre respecto de la capacidad de la
firma de hacer frente a sus deudas inmediatas volvió a provocar una caída en el
precio de las acciones, que este viernes cerraron en 2.90 pesos por título,
3.01 por ciento menos que el jueves. Respecto del último día de 2007, cuando
cotizó en 27.38 pesos por acción, los papeles de la empresa se han depreciado
en 89.40 por ciento.
Con los
datos de cierre de este viernes, el valor en libros de las acciones de
Comercial Mexicana en la
Bolsa Mexicana de Valores es de tres mil 100 millones de
pesos. En agosto pasado era de nueva mil 900 millones de pesos.
Al 31 de
diciembre pasado, Comercial Mexicana, compañía presidida por el empresario
Guillermo González Nova, cuya familia posee 70 por ciento de las acciones,
operaba 71 restaurantes y 214 tiendas de autoservicio bajo siete formatos
diferentes, incluidas las de Costco. Su actividad se concentra principalmente
en el área metropolitana de la
Ciudad de México y la región centro del país, que incluye la
ciudad de Guadalajara.
Ojalá no sea
la muerte de esta gran cadena con tradición en las familias de México.
Vale.