Uno va de sorpresa en sorpresa.
En esta semana, la prensa de México publicó las declaraciones vertidas por el megamillonario Carlos Slim en relación con las tasas de interés que cobran los bancos por el dinero de plástico.
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Ciertos periódicos digitales, incluso, manejaron la noticia como: “Ataca Carlos Slim a los Banqueros”, ó “Slim defiende las causas populares”.
A más de ser una declaración oportunista y axiomáticamente paralela al tema político de la regulación bancaria, las palabras de Slim, a simple vista, influyen en el lector desprevenido y le hacen pensar que este empresario, en lo más hondo de su corazón y no obstante su condición de multimillonario, aún siente misericordia y piensa en los pobres de México.
Pero la sorpresa es que Slim, justamente, también es un banquero en México, y de los fuertes. Así que ese hueso debería ser tirado hacia otros perros.
Pero no es esta la única cosa por lo que los mexicanos deberíamos de abrir los ojos. Está también el asunto de la explotación de Internet.
De tanto que se ha hablado de la explotación de Internet en el mundo, en occidente tenemos la impresión de que en China, por ejemplo, este servicio cuesta caro, pero no es así. Por el contrario, en Pekín, el gobierno garantiza el acceso gratuito a la red desde cualquier lugar de la ciudad.
Pero aquí en México, oh surprise, el monopolio del ultramillonario Carlos Slim hace que Internet siga siendo un artículo de lujo. En China, cualquier hijo de vecino puede acceder gratuitamente desde una plaza o en la esquina de su colonia, siempre y cuando tenga una computadora a la mano.
Hace poco me enteré en un blog que en el año 2007 el Gobierno del Distrito Federal había planteado su interés en que una empresa china otorgara esta cobertura gratuita a toda la ciudad de México. Pero que el proyecto, oh surprise, se había detenido por presiones del empresario Carlos Slim.
Y cómo no, si sus estratosféricas ganancias se hubieran afectado grandemente.
Para que
todos lo sepan de una vez, este business del Internet lo ha convertido en un
empresario capaz de ganar en los últimos años un promedio de 26 millones de
dólares por día. Uno va de sorpresa en sorpresa.
¿Tasas de interés muy altas? ¿Misericordia por los mexicanos pobres?
Bueno, mexicanos pobres: Ahí se los dejo de tarea.
Tags: Internet, tasas de interés, Infinitum, Telmex