Vale.
Leyendo las
reseñas legendarias del cine (eso suena un poco chocante), supe que la película premiada con el Óscar en 1967 fue El Graduado, y me llamó la atención, más allá de la excelente
calidad del filme saber que fue Paul Simon quien escribió la música.
Bueno, no sé, hay películas que se distinguen por su
fuerza cuando esta fuerza radica en el filme mismo, o en las escenas, o en el
modo de “operar” la cámara. Hay otras en las que su fuerza es el guión, la
trama, y lo demás no pinta. Otras nos dejan marcada esa fuerza por el drive de los actores, o de alguno de
ellos que destaque.
Pero en El
Graduado, sinceramente, todo destaca, y no hay a quien irle. El filme es en sí muy completo, las actuaciones ya ni se diga, y la trama muy singular para una época en que la sociedad se distinguó por tener una moralidad mojigata que casi lo rechazaba todo.
Pero la música, ¡ah, la música, damas y caballeros! es simplemente
genial.
¿Para qué hablar de la música si podemos echarnos un clavadito?
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