
Hoy ha aparecido esta
nota que la verdad saca de onda.
Se dice que en un estudio realizado a mil jóvenes (no se
especifica de dónde ni cómo), se comprobó que los adolescentes invierten en
promedio casi dos horas por semana para ver páginas de pornografía soft en
internet. Hasta aquí, digamos que no están descubriendo nada nuevo.
El estudio es interesante por lo que revela en otros
aspectos que no se conocían. En segundo lugar los jóvenes están dedicando hora
y media por semana para visitar páginas de dietas y pérdidas de peso. ¡Gulp!
Con razón hay tantos problemas de salud entre los jóvenes por estas causas.
En tercer lugar quedan las páginas de cosméticos y cirugía
estética, a las que dedican una hora y ocho minutos semanales.
Los investigadores han comentado que este estudio refleja
que los jóvenes están cumpliendo con ciertos patrones generados por las
presiones y exigencias sociales que les llevan a querer satisfacer los
estándares de belleza que tanto se promueven por los medios. Pero también
refleja que entre ellos existe una gran preocupación por el aspecto físico, por
desear alcanzar un estereotipo peliculesco producido por el consumismo.
Que los jóvenes están prefiriendo navegar en internat para
solucionar sus paradigmas antes que abrirse paso dentro de su misma familia, es
bastante preocupante. En internet, naturalmente, les es mucho más fácil
consultar alguna duda sexual que preguntar a los padres, y esto solo refleja
falta de confianza y comunicación.
Últimamente se han dado casos, por ejemplo en Europa, en que
las jovencitas se han estado refugiando con “amigos”, algunos de ellos
conocidos a través de internet, antes que pasar el tiempo en el seno familiar.
El resultado es evidente: violaciones, suicidios y asesinatos en los que
resultan involucradas tales amistades.
Preocupante, ¿no?