sábado, 28 de febrero de 2009



No es que me agradase caminar por ahí, pero el July me había dicho que pasando la parroquia diera yo vuelta a la izquierda, y así lo hice. Iba tiritando.

Ya las viejas frases de que por ahí espantaban estaban muy trilladas, pero no era lo mismo decirlo que atreverse a franquear la parroquia y acercarse a los pozos. Ahí espantaban, y uno  tenía que mantenerse alejado, sobre todo por las noches.

Pero entonces esos dichos tan trillados cobraron vida y se me metieron en la cabeza, me bajaron hasta el corazón y yo sentí que me latían por dentro y me gorgoteaban en la sangre. Maldije al July y a sus malditas apuestas.

Crucé el callejón y me metí entre los troncos. Olía a boñiga de vaca, y el viento hacía revolotear las hojas sobre mi cabeza. Miré hacia el frente pero no vi a nadie. Sólo se advertían en la oscuridad los bordes redondos de los pozos. Me detuve junto a un arbusto volteando hacia todos lados. No había rastros del July.

Me quedé pensando en la maldita apuesta. Si el July no aparecía en cinco minutos correría a cobrarle el doble por no haberse presentado. Entonces ví la luz roja. Era apenas una luz del tamaño de una pelota de béisbol que se sostenía en el aire, pero se movía lentamente como dando tumbos. Me puse en cuclillas y me moví para esconderme detrás de los matojos.

La bola se fue haciendo cada vez más grande y ahora había adquirido el tamaño de una luna lejana, solo que de un rojo intenso. La cosa bailoteaba, sí, bailoteaba, y parecía avanzar hacia donde yo estaba, aunque de trecho en trecho parecía detenerse. Era como si estuviera buscando algo.

De repente sentí la mano sobre mi espalda. El corazón me dio un vuelco y algo que me  desgarraba el pecho me sacudió. Con los ojos cerrados hice el intento de controlarme. La mano me apretó el brazo y entonces volví la cabeza. Ahí estaba el July, acurrucado junto a mí con la vista fija en la bola roja que se seguía meciendo en el aire. Parece que danza, me susurró.

Yo no le respondí. El susto que me acababa de pegar me había dejado como mudo. Nos acomodamos tras el arbusto para tratar de ver mejor, pero también para intentar pasar desapercibidos. Todo a nuestro alrededor estaba oscuro y ni siquiera la luz de la luna se reflejaba en el cielo.

Inopinadamente la bola se dejó venir sobre nosotros. Yo tuve las agallas para levantarme e intentar huir, y tirarme un clavado detrás de otros arbustos que se alzaban más allá. Pero no advertí que el July me siguiera. Me mantuve por un rato con la cabeza casi enterrada en el suelo. Esperé.

No supe cuanto tiempo pasó. Sólo que en un instante me atreví a girar un poco el cuerpo para mirar hacia arriba. Pero no había nada en el espacio. Todo seguía tan oscuro como antes.

Me arrastré un poco hasta pegarme a las matas. Miré hacia donde se suponía que debía estar el July, pero no vi a nadie. Levanté la cabeza y eché un largo vistazo al firmamento. La bola ya no estaba. Quise esperar un rato pensando que el July podía haber huido hacia otra parte. Pero después de media hora desistí.

 No quise regresarme caminando por temor a que la cosa roja volviera a aparecer. Así que me arrastré lo más rápido que pude hasta llegar a los pozos. Una vez ahí me levanté y eché a correr despavorido.

Llegado a la ciudad tuve el aliento de pasar por la casa del July. Me dijeron que no estaba. Saber esto me aturdió. Me fui a mi casa. Quería esconderme debajo de la cama pero no lo hice. Tampoco pude dormir. Mi mente estuvo puesta toda la noche en el July.

 Al otro día me fueron a buscar. Eran los padres del July. Me preguntaron si lo había visto la noche anterior. Yo negué con la cabeza.

Los días pasaron, y el July no aparecía. Y de hecho nunca apareció.

Cuando alguien del barrio comentó un día que había visto dos bolas rojas meciéndose en el aire, le creí.

Le creí, pero aún mantengo la boca cerrada.

 

D.R. Oswaldo Lilly 2009.


Tags: bola de fuego, cuentos

Publicado por OswaldoLilly @ 3:10
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Visitante
lunes, 02 de marzo de 2009 | 21:42
ah vamos ke me has dejado en ascuas xd...
Publicado por Visitante
lunes, 20 de abril de 2009 | 4:55
mmm. interesante la bola de fuego, me dajo con muchas dudas aunque se entiende perfectamente lo que ocurrio invasor