
Increíble. Un gas maloliente que causa el olor de los huevos putrefactos desempeña
un papel esencial en la erección masculina.
Científicos
creen que el descubrimiento podría conducir al desarrollo de un fármaco que
rivalice con el Viagra para combatir la impotencia.
Una brizna
de sulfuro de hidrógeno o ácido sulfhídrico –gas que no se asocia
tradicionalmente con hacer el amor– acompaña la degradación biológica de las
sustancias que contienen azufre. También exhuma de los escapes de los autos equipados
con convertidor catalítico.
Un estudio
ha mostrado que antes del acto sexual se liberan cantidades minúsculas de
sulfuro de hidrógeno dentro de células nerviosas esenciales del pene, las
cuales controlan el engrosamiento con sangre del órgano sexual masculino y su
consecuente endurecimiento.
Científicos
creen que el hallazgo podría conducir al desarrollo de una nueva clase de
fármacos para combatir la disfunción eréctil, al afectar un sendero bioquímico
distinto al que se dirige el Viagra.
La investigación,
publicada en la revista Proceedings, de la Academia Nacional
de Ciencias de Estados Unidos, se basó en experimentos llevados a cabo en el
tejido eréctil intacto de ocho hombres que se habían sometido a cirugía para
cambiar de género en un hospital de Italia.
"Descubrimos
que el sulfuro de hidrógeno interviene en la erección del pene humano. Éso fue
lo que probó este estudio", afirmó el profesor Giuseppe Cirino, de la Universidad Federico
II de Nápoles.
"Desde
luego, la ruta del sulfuro de hidrógeno representa un nuevo objetivo
terapéutico para la disfunción eréctil, y en el futuro debe ser posible
desarrollar drogas que suministren ese gas o controlen su producción",
comentó Cirino.
El
descubrimiento de que el sulfuro de hidrógeno coadyuva a la erección evoca un
descubrimiento anterior de que otro gas, el óxido nítrico, participa en un
proceso bioquímico similar. Ese hallazgo condujo al uso del Viagra como droga
contra la impotencia.
La
liberación de óxido nítrico en las terminales nerviosas cercanas a los vasos
sanguíneos del pene controla la erección humana. Al relajar esos vasos, la
sangre fluye hacia el pene y se colecta en cavidades especiales, el corpus
cavernosum, y eso causa que el órgano se hinche.
El Viagra
actúa en esa ruta bioquímica estimulando el flujo de sangre hacia el pene y
reduciendo a la vez su salida del órgano, lo cual mantiene una erección que de
otro modo se disiparía con rapidez o no ocurriría.
Tanto el
sulfuro de hidrógeno como el óxido nítrico actúan como "mediadores entre
células", comunicando señales entre éstas que controlan el flujo de sangre
dentro de las arterias y las venas. Al ser liberados, los gases causan que
ciertas células de los músculos se relajen, y así la sangre fluye con más
libertad hacia el pene y se produce la erección. "El sulfuro de hidrógeno,
como el óxido nítrico, se conocía más como un contaminante tóxico hasta años
recientes, cuando se planteó que era un neurotransmisor gaseoso",
explicaron el profesor Cirino y sus colegas.
"Estas
observaciones pueden ayudar a descifrar los complejos mecanismos que subyacen
en la patofisiología de la erección del pene humano y podrían conducir al
desarrollo de métodos terapéuticos en el tratamiento de la disfunción eréctil y
otros desórdenes de la excitación sexual."
Se estima
que alrededor de la mitad de los hombres de entre 40 y 70 años han sufrido
disfunción eréctil en algún momento, lo cual con frecuencia es síntoma de un
padecimiento del sistema circulatorio, como la diabetes o las enfermedades
coronarias.
Uno de cada tres hombres con disfunción eréctil no responde al Viagra, y son esos hombres los que el profesor Cirino señala que podrían beneficiarse del desarrollo de un fármaco dirigido al sulfuro de hidrógeno y no al óxido nítrico.
© The Independent
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