
Los oficios raros han comenzado a aparecer, y nuevos entes de la creatividad -o mejor dicho de la necesidad por sobrevivir- comienzan a florecer.
En otras palabras, lo que antes podría haber
sido considerado despreciable por muchos, ahora tomará importancia.
La crisis y el
desempleo galopan ya sobre todo el globo terráqueo (y uno ya no sabe
decir si esto es uno de los jinetes del Apocalipsis) y las ocupaciones
“inservibles del pasado”, o aún otras nuevas e inesperadas cobrarán fuerza para
convertirse de la noche a la mañana en nuevos quehaceres que serán peleados a
su vez por otros competidores en una lucha implacable por la supervivencia en
este nuevo siglo.
Y la pregunta es: ¿En donde está el progreso? ¿A dónde se fue?
Oficios
raros estos que dan en qué pensar, la verdad.
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