
El tema de la francesa Florence Cassez, condenada a 60 años
de prisión por cuatro secuestros se convirtió en político cuando la familia de
la detenida acudió a diputados cercanos al presidente Nicolas Sarkozy, quienes
a su vez llevaron el asunto al Palacio del Elíseo.
Asesorados por el abogado Franck Berton, la pareja, los
legisladores y el gobernante decidieron actuar con una sola estrategia:
descalificar la investigación y echar abajo el caso a partir de los múltiples
errores judiciales hallados en el proceso seguido en México, que ya cumple tres
años.
Es decir, antes que atacar por el flanco de la inocencia de
la joven de 34 años, se acordó lanzar una ofensiva con base en los hechos
suscitados desde la misma detención, que ocurrió un día después de lo que la
autoridad judicial informó, y que fue montada para ser exhibida en televisión,
en tiempo real, como un reality show
del crimen, bajo las órdenes de Genaro García Luna, entonces titular de la Agencia Federal de
Investigación, y ahora poderoso secretario federal de Seguridad Pública.
Esa táctica mediática de la policía de Vicente Fox, que se
hizo bolas con el asunto, negó todo y acabó reconociendo la puesta en escena
(otro reality más fue la liberación del entrenador de futbol
Rubén Omar Romano), aunada a la muerte de un testigo que no confirmó su
acusación contra Florence, dieron las armas suficientes a la defensa para hacer
presión ante el presidente y el Congreso franceses, que asumieron el caso desde
hace un año como prioritario y en enero pasado se integró a la agenda de
Sarkozy con motivo de su visita de Estado, que comienza mañana lunes 9 de marzo
de forma oficial.
El dilema de Florence es aceptar la culpabilidad, para que
se cierre el caso y pueda proceder el trato México-Europa de repatriación. Si
mantiene su discurso de inocencia y apela de la sentencia de 60 años recién
impuesta (originalmente era de 96 años), el asunto se llevará un año más y
seguro que Sarkozy y Bruni no regresarán y se olvidarán del tema.
La otra opción para ella es el indulto presidencial, pero
Felipe Calderón debería estar demente para otorgarlo, en medio de la crisis de
inseguridad y los reclamos de víctimas de plagio y sus familiares para retener
a la francesa.
Sin embargo, Calderón también tiene un dilema. Aun si las
autoridades le reportan que Cassez está superclavada en los secuestros y que
las pruebas son suficientes y sólidas, sabe que ahora le corresponde de alguna
forma limpiar el tiradero que le dejó su carta fuerte actual en seguridad
pública, García Luna, con los reality shows que armó.
Todo apunta a que la
diplomacia y la legalidad imperen, ella acepte los secuestros, se aplique el
acuerdo de repatriación y, eso sí, con la magia legal de cruzar el Atlántico la
pena quede en sólo 20 años. Entre hoy y mañana se conocerá el desenlace. Y
quién sabe si eso se llame justicia.
Alfredo C. Villeda
Milenio.com
Tags: Florence Cassez, secuestros, Francia