lunes, 09 de marzo de 2009




O este pájaro ha volado (This Bird Has Flown)… es el título de la antiquísima rola de John Lennon.

Pero no vamos a hablar de la rola; solo la pongo como fondo por todo lo que representa la música en una inspiración, en una inspiración que puede ser cualquier cosa nimia o sin importancia de nuestra vida cotidiana que podría tener su lado oscuro sin que siquiera lo sepamos.

Así es como se inspira de repente Toru Watanabe en el momento de su aterrizaje, escuchando Norwegian Woods, o This Bird Has Flown, porque el sonido mezclado de guitarras y voces le hace retroceder a su añorada juventud, al turbulento Tokio de finales de los sesenta, cuando vivió las turbulencias del amor, turbulencias que estoy seguro que cualquiera de nosotros ha vivido también en algún momento de su vida.

Es de este modo como lo cuenta Haruki Murakami en Tokio Blues (o Norwegian Woods, su título original), digamos que el primer gran best-seller del talentosísimo escritor japonés. Y de ahí que haya puesto mejor el vídeo de Norwegian Woods de Los Beatles, y no una foto alusiva al libro, digo, por si el azar de la inspiración nos llegase de repente al escuchar las notas y descubrimos, de repente, el lado oscuro de alguna cosa nimia como escuchar una vieja canción.

Pero lo cierto es que no hablaré del libro Tokio Blues, pues ya está dicho todo sobre él en cualquier página de libros. Solo decir algo especial que yo he notado en la prosa de  Murakami (eso suena bastante snob, por Dios); es decir, en el hecho evidentísimo de que la música y las cosas nimias, con su inseparable lado oscuro, juegan un papel importantísimo en sus libros, al menos en los que he leído hasta ahora.

Y esto por supuesto no podía dejar de ser así en “Sauce ciego, mujer dormida”, un libro que contiene 24 extraños relatos en los que Murakami introduce magistralmente esos elementos fantásticos y oníricos, pero donde también la música y los detalles nimios están presentes. Hay en él, por cierto, un relato que es especial. Se titula “Viajero por azar”. Pego aquí un breve fragmento.

"... Si tuviera la ocasión de pedirle a Tommy Flanagan que tocara dos melodías más, ¿cuáles elegiría?" Tras pasarme un rato dándole vueltas al asunto, opté por Barbados y Star-Crossed Lovers. La primera es de Charlie Parker; la segunda, de Duke Ellington. Hay algo que quiero aclarar para los que no sean muy entendidos en jazz y es que ninguna de las dos son melodías muy conocidas. La primera se puede escuchar a veces, aunque es una de las obras más discretas que dejó Charlie Parker, y, en cuanto a la segunda, creo que la mayoría de la gente diría: "ésa, yo no la he oído en mi vida"... ... Por lo tanto, me hubiera parecido un sueño que las interpretara entonces ante mis ojos. Yo mantenía la vista clavada en él imaginando cómo bajaba del escenario, se dirigía directamente a mi mesa y me decía: "Hace rato que tengo la sensación de que quieres pedirme que toque algo, así que pídeme dos melodías". Por supuesto, las perspectivas de que mis sueños se hicieran realidad eran nulas. Sin embargo, Flanagan, al final de la actuación, sin decir una palabra, sin lanzar una mirada hacia mí, ¡interpretó las dos melodías, una detrás de la otra!. Primero la balada, Star-Crossed Lovers; luego una versión de Barbados. Con la copa de vino en la mano, me quedé sin palabras..."


Vale.

PD- Si te apetece descargar el libro Tokio Blues, de Haruki Murakami, aquí está.

http://rapidshare.com/files/180039463/Tokio_Blues_by_mln.rar.html

 

De antemano se agraceden tus comentarios.


Tags: Haruki Murakami, The Beatles, Tokio Blues

Publicado por OswaldoLilly @ 1:05
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Comentarios
Publicado por Visitante
lunes, 09 de marzo de 2009 | 4:21
a mi me gusto el pajaro que le da cuerda al mundo, es genial
Publicado por LauraBrann
miércoles, 18 de marzo de 2009 | 1:19
Agradezco mucho el libro de Tokio Blues... leeré a Murakami por primera vez... qué emocion jiji Rebotado