martes, 10 de marzo de 2009




La receta del éxito de Hakone incluye tres ingredientes básicos: está cerca de Tokio, tiene fácil acceso y se puede llegar a precios mucho más asequibles que el resto de destinos turísticos de Japón.

El país del Sol Naciente cuenta con una de las redes de transporte más extensas, modernas y eficientes del mundo. Sin embargo este sistema, abanderado por el célebre tren bala nipón "Shinkansen", encarece mucho el coste de los desplazamientos.

En el caso de Hakone, sin embargo, por sólo 5 mil yenes (casi 44 euros) se puede comprar un billete de ida y vuelta y utilizar durante dos días el circuito de transportes organizado en esta ciudad con vistas al Fuji-san, como se conoce en Japón al Monte Fuji (3.776 metros).

Hasta Hakone se llega en el célebre "Romance Car", un tren de diseño tan moderno y confortable como el del "Shinkansen" aunque menos rápido, que llega al centro de esa localidad en algo más de una hora.

Se trata de un destino típico para las familias y las parejas japonesas, que admiran el propio "Romance Car" como uno de los atractivos turísticos de Hakone y no dudan en hacerse fotos a su lado o comprar maquetas del ferrocarril a modo de "souvenir".

El destino de Hakone está diseñado al más puro estilo japonés: el turista puede elegir entre caminar entre las principales atracciones o moverse por el circuito turístico a bordo de los diferentes transportes y rodeado de numerosas opciones de aguas termales, "onsen" como dicen en Japón.

Desde la estación de Hakone Yumoto, los numerosos visitantes pueden subirse en la Hakone Tozan Line, una línea férrea entre las montañas de la zona que opera desde 1919 y que incluso hoy en día guarda la estética de un tren del siglo pasado.

Las pendientes son tan elevadas que los diseñadores de esta línea idearon un sistema de cambios de nivel por el cual el tren va variando de nivel a medida que asciende por la montaña, haciendo breves paradas en las principales atracciones.

La colección de diferentes medios de transporte la continúan el Hakone Tozan Cable Car y un teleférico que permite disfrutar, sobre todo en días de sol, de algunas de las mejores vistas de la zona.

Gracias a este teleférico, los visitantes pueden encaramarse a lo alto de una de las numerosas zonas volcánicas niponas, en la que el turista puede deleitarse con un bocado de los llamados "kurotamago" o huevos negros, que adquieren ese color gracias a los vapores de azufre del volcán.

El ascenso hasta el pozo de vapores sulfúricos del monte Owakudani merece la pena si es cierto que comer estos huevos proporciona siete años de longevidad, tal y como promete su anuncio publicitario.

El recorrido de transportes finaliza con una travesía por el lago Ashinoko, a bordo de un barco adornado al más puro estilo pirata, que permite observar desde el agua dos de los famosos "toris" rojos de Hakone, que anuncian la presencia de templos nipones.

Para muchos japoneses, Hakone es además un oasis de tranquilidad donde escapar del ajetreo de Tokio.

Por eso además de la red de transportes, que permite al turista no caminar más de cien metros seguidos si así lo desea, cuenta con una amplia oferta de museos y de balnearios naturales.

Entre los museos destaca el de Aire Libre de Hakone, un enorme recinto ajardinado en el que están colocadas numerosas esculturas de artistas japoneses y extranjeros, como el británico Henry Moore o el español Joan Miró.

El museo incluye además un pabellón dedicado a uno de los artistas más venerados por los nipones, Pablo Picasso, en el que se exhiben hasta 188 piezas de cerámica del artista malagueño.

Los "onsen" (balnearios) son otro de los grandes atractivos de la zona, que los incluye para todos los gustos: públicos, privados, tradicionales y de conceptos innovadores.

En este último grupo se encuentra el balneario "Yunessun", el único lugar de Japón en el que uno puede sumergirse en café, té verde, sake, vino tinto o incluso esencia de pimientos picantes.

En sus piscinas, en las que al contrario que en los "onsen" tradicionales es obligatorio el uso del traje de baño, el agua está mezclada con las diferentes sustancias, para que los usuarios disfruten y se beneficien de sus efectos positivos.

Este concepto de balneario es revolucionario en Japón, donde se hace de la hora del baño un momento de culto al cuerpo y los sentidos. Además, para los amantes de la tradición, Hakone tiene también atractivos y el Hotel Fujiya, construido y perfectamente conservado desde 1878, es una de sus máximas expresiones.

Este establecimiento, que ha recibido a visitantes de la talla de Charles Chaplin o los legendarios Yoko y John Lenon, cuenta con unas vistas privilegiadas al entorno montañoso de Hakone, que lo convierten en uno de los preferidos entre los amantes de lo clásico.

En su jardín japonés, abierto a los turistas, tienen además una capilla al aire libre para celebrar ceremonias matrimoniales para poder dar el "sí quiero" desde lo alto en Japón.


El Universal Online


Tags: Japón, Hakone, turismo

Publicado por OswaldoLilly @ 16:06
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