Se dice que Diógenes vivió en un tonel.
Así que si usted no
suele borrar los correos electrónicos que le van llegando tenga cuidado, porque
la cosa puede ir a más.
El volumen de e-mails está creciendo de manera desorbitada, tanto por el spam como por la moda de socializar, y está provocando una epidemia entre los usuarios: el síndrome de Diógenes.
Cuentas de correo desbordadas a las que no se puede hincar el diente si no se tienen dos horas por delante, con una sensación generalizada de que el e-mail nos supera y nos hace perder un tiempo precioso. Es cierto.
Millones de personas trabajan conectadas al e-mail, para comunicarse incluso con quien está frente al ordenador de al lado. Si a la cantidad de los mensajes que envían y reciben le añadimos el correo no deseado, nos encontramos con que la dirección de correo tiene que soportar una cantidad de mensajes que, en la mayoría de los casos, resulta imposible ir borrando sobre la marcha.
Sobre las causas de esta sobrecarga de mensajes, Fernando Garrido, vicepresidente del Observatorio para la cibersociedad, revela el que puede ser uno de los principales motivos de que la mayoría de bandejas de entrada parezcan trasteros abandonados:
Ya sea por nostalgia, por falta de tiempo o por simple dejadez, la sobrecarga de las bandejas de entrada es un hecho. Ha llegado la hora del desorden, pues. Lo malo no es tener la bandeja del correo llena, sino llena de basura. Y no sólo el spam. Ahora ataca una nueva especie, el bacn: se trata de notificaciones que quieres ver, pero no en cualquier momento.
Van desde los avisos de redes sociales a los comentarios en blogs. [Spam era una marca de jamón enlatado que usaba Monty Python en un sketch; y, siguiendo con el chiste, llega bacn, pronunciado como bacon en inglés].
Pero no todo el mundo piensa igual. Para muchos, la bandeja de entrada es como su armario personal.
El spam es una pesadilla, porque a pesar del filtro todos los días llegan correos: que si irse de vacaciones, dar clase o alargarse el pene, pura basura.
El correo
ha de ser una herramienta útil, pero no un estorbo. Parece necesario, visto lo
visto, hacer algunos ajustes para evitar que se nos contagie el síndrome de Diógenes.
ElPais.com
Tags: Diógenes, correo basura, spam