Transformar a un príncipe en una rana no es nada extraordinario y se consigue con relativa facilidad. Cualquier malhumorado jefe de sección lo lleva a cabo a diario. Pero transformar a una rana en un príncipe, eso exige en alto grado arte o magia, o amor.
Que tal amigo mickyss
gracias por comentar.
también te estaré visitando en tu flog
y esta es tu casa cada que quieras venir
eres bienvenido
un abrazo... y thanks