
Y todo por un brote. Un brote que pudo surgir en cualquier lugar del mundo, inopinadamente.
Y ahora el mundo, esa masa informe y a veces radical, nos ha vuelto la cara sin que tengamos la culpa.
¿Qué hubiera sucedido si el brote de influenza porcina hubiese sido en Estados Unidos? ¿Se discriminaría a los norteamericanos como se nos discrimina a nosotros?
Pero no. La imagen de México ante el mundo está infectada. El mundo asume que el virus de gripe porcina (ahora influenza humana) surgió en México, y nada le hará cambiar de opinión.
Casi todos los países, algunos abiertamente, otros no tanto, nos han demostrado rechazo. Comenzaron cancelando sus vuelos a México, después discriminando a equipos de futbol, luego segregando a los turistas mexicanos y hasta poniéndolos en cuarentena como si fuesen bichos contaminantes.
¿Qué culpa tienen los mexicanos del surgimiento de esta fiebre repentina? ¿Es que el mundo cree que nosotros deseábamos tener una epidemia dentro de casa? Comprendan. Pudo ser en cualquier parte, y eso lo puede entender hasta un niño. Pero las masas no son como los niños, las masas no tienen conciencia.
México no es culpable de nada, ni siquiera de tener a los narcotraficantes metidos en la cocina cocinando maldiciones y miserias junto con algunos de nuestros gobernantes. Esto ha sido el precedente mental para que se acumule sobre nosotros más rechazo.
Y tampoco hay en esta trama indeseable ningún mesías salvador. En esto de la influenza nadie puede colgarse medallas, nadie puede decir que hizo algo por salvar al mundo de la pandemia. Por favor. !Lejos esté de nuestra mente semejante insensatez! Cada quien ha hecho lo que ha considerado útil y necesario para, acaso, protegerse a sí mismo y a los suyos.
De todos modos quiero dar las gracias a todos los paises que nos discriminan. Gracias a todos ellos porque esto tiene una utilidad. Tal actitud me hace ver en toda su brillantez la solidaridad humana de la que habla Camus en La Peste.
Hoy somos como la ciudad de Orán. Una vez más, gracias.
Tags: discriminación, influenza porcina, pandemia