Uno de los grandes misterios de la naturaleza es cómo las abejas pueden colgarse de una flor y no caerse a pesar de vientos y vendavales, pero ahora una nueva investigación parece haber encontrado la respuesta: Los pétalos colaboran con las abejas en un trabajo conjunto.
Las flores, afirman los científicos de la Universidad de Cambridge, han evolucionado para ayudar a estos insectos.
Los investigadores descubrieron pequeñas estructuras cónicas en la superficie de los pétalos que las abejas usan para asirse y sostenerse.
El estudio, publicado en la revista Current Biology, también encontró que las abejas prefieren los pétalos que cuentan con estas estructuras en su superficie.
Desde hace tiempo se sabía de la colaboración entre especies, y desde hace mucho se habla ya de la simbiosis que se dá entre seres vivos que colaboran, en especial los que pertenecen a un mismo hábitat y conviven.
Esto de las abejas y las flores, por tanto, no debería ser tan novedoso. Pero da gusto que se confirmen estas cosas porque es testimonio de que aún las especies vegetales demuestran inteligencia para adaptarse y cooperar con quienes son su medio de vida.
Vale.
BBC Mundo