
Cuando Alexey Pajitnov lanzó la primera versión de Tetris (una versión bastante arcaica en comparación con la moderna), nunca imaginó que su vida de creador de videojuegos quedaría ligada para siempre a este extraordinario invento cibernético.
Y hablamos de una liga de por vida porque Pajitnov, además del Tetris, es el creador de al menos una decena de videojuegos diferentes, pero ni siquiera esto ha podido impedir que todo mundo le pregunte sobre Tetris, vaya a donde vaya. ¿Qué extraña maldición pesa sobre la dupla Pajitnov-Tetris? Nadie lo sabe, pero si esto es así, entonces estamos hablando de una maldición que hoy por hoy está cumpliendo 25 años, algo difícil de sobrellevar para cualquiera, menos para Pajitnov.
Hay que decirlo: Sin importar el foro donde se presente, Pajitnov nunca es cuestionado sobre sus otros videojuegos; sólo le preguntan sobre Tetris. En sus propias palabras, el autor ha dicho de Tetris: “Este juego me persigue, donde quiera que voy no puedo dejar de hablar de él, aunque no quiera hacerlo”. Entonces Pajitnov, muy a su pesar, tiene que disertar sobre Tetris, casi nunca sobre sus otras creaciones, y es así como nos enteramos de cómo nació este juego hace ya cinco lustros.
Siendo programador al servicio de la Academia de las ciencias de Moscú, Pajitnov se dedicaba al desarrollo de sistemas de reconocimiento de voz. Un día del año 1984, decidió ponerse a trabajar en algo nuevo basado en el pentaminó, un puzle de origen árabe hecho con pequeñas piezas de madera del que suele llevar siempre un ejemplar en el bolsillo. La pantalla de un Elektronica-60 dio a luz la primera versión, tan primitiva que las piezas que llovían del cielo estaban hechas con caracteres de texto. Pero la idea había germinado y era cuestión de tiempo cosechar los frutos.
A pesar de que Pajitnov tuvo que esperar muchos años, hoy se ha mudado al mundo capitalista y se ha hecho millonario con su invento.
Tetris es enajenante para el usuario. Aquel elemental videojuego que vio la luz el 6 de junio de 1984 atrae cada mes a 1,5 millones de personas en internet. Es el más conocido y el más versionado, y uno, sin duda, de los más simples. Más de 50 compañías aéreas lo han incorporado a sus consolas de entretenimiento a bordo, está presente en multitud de teléfonos móviles y a menudo es votado como el mejor videojuego de la historia.
Pero la clase de detalles que hablan mejor del fenómeno son los de la adicción: el efecto Tetris, por ejemplo, que convierte a los jugadores en maniáticos; gente que sueña con las piezas, que está todo el día buscando soluciones, que llega al extremo de acomodar los objetos según los principios del juego.
El genio de Pajitnov, entonces, cada día va más allá de la pantalla.
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